la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 25 de mayo de 2018

Radio Liverpool está hambrienta y agazapada / por Juan Manuel Rodríguez



Radio Liverpoolque tiene su sede principal en Madrid y ramificaciones por toda España, está expectante, vigilante, atenta. Radio Liverpool está expectante como lo está el jaguar que, agazapado entre la maleza, espera el momento adecuado para abalanzarse sobre su presa, que en este caso es el Real Madrid.  

Radio Liverpool está hambrienta y agazapada

No es cierto que este Real Madrid vaya a convertirse en leyenda si, ojalá, se proclama campeón de la Champions por tercera vez consecutiva el sábado que viene y obtiene así La Decimotercera Copa de Europa. Y no es cierto por la sencilla razón de que, independientemente de lo que suceda ante el Liverpool, este Real Madrid de Zidane ya es leyenda, y entre otras cosas lo es por haber sido el primer equipo que ha ganado dos Champions consecutivas. De modo que, para ser exactos, si este Real Madrid se impusiera al Liverpool de Klopp, sería aún más legendario de lo que ya es. Lo sería por superar su propio record, que está en dos Champions seguidas, elevándolo a la cifra nada desdeñable de tres. Y lo sería por conseguir lo que nunca, jamás, a lo largo de los 116 años del club, ha conseguido el Madrid, o sea proclamarse campeón de Europa de fútbol y de baloncesto. Los chicos de Laso lo consiguieron el domingo pasado, convirtiéndose también en leyenda, y ahora el balón, y nunca mejor dicho, está en el tejado del equipo de Zizou.

Ante esa perspectiva, que es poco halagüeña para ella, Radio Liverpool, que tiene su sede principal en Madrid y ramificaciones por toda España, está expectante, vigilante, atenta. Radio Liverpool está expectante como lo está el jaguar que, agazapado entre la maleza, espera el momento adecuado para abalanzarse sobre su presa, que en este caso es el Real Madrid. Cualquier observador objetivo diría que llegar a una nueva final de la Copa de Europa es una proeza; hay que culminar, por supuesto, pero ahora mismo únicamente dos equipos de fútbol del mundo pueden proclamarse campeones de Europa, y uno de los dos ya tiene doce en sus vitrinas y acaba de alcanzar su tercera final consecutiva. Para Radio Liverpool, que antes fue Radio Turín, antes Radio Atleti, antes Radio Leverkusen y antes Radio Valencia, el éxito y el fracaso madridista pende del hilo de la Copa de Europa, que parece sencilla cuando se gana tantas veces seguidas.

Así que, como el jaguar, Radio Liverpool está tensa, con las patas encogidas para ganar altura, con las garras afiladas y los dientes más afilados aún, dispuesta a caer sobre el Madrid. No se trata de una tensión normal, no, qué va. La tensión de Radio Liverpool es la tensión de una fiera hambrienta, una fiera que repitió idéntico protocolo en años anteriores y luego tuvo que regresar a la cueva. Volverá a suceder si, ojalá, el Real Madrid incrementa su leyenda. En el inconsciente colectivo ha triunfado la idea de que el Real Madrid va a pasearse a Kiev, como si el Liverpool, que ha ganado 5 Copas de Europa, fuera el Villarratempujo de Abajo. No han entendido nada. Porque una Copa de Europa no se gana sin sufrimiento, sin carácter, sin solidaridad y sin respetar por encima de todas las cosas al rival. Cuestión que, por cierto, y me refiero a lo del respeto hacia el rival, no ha hecho Klopp al señalar a Marcelo. Lo ha señalado y lo ha motivado: seguro que Marcelo hará el mejor partido de su vida el sábado que viene.

Klopp es un gran motivador de sus equipos... y de sus rivales. Aunque al Real Madrid no le hace falta motivación porque ya ha salido del aeropuerto de Barajas con ella a cuestas. Saben lo que se juegan y son conscientes de que pueden incrementar su leyenda. Pero, si a la motivación añadida hemos de referirnos, la de Radio Liverpool supera con creces a la del entrenador alemán. No está entre sus cien primeros objetivos el de callarle la boca a más de uno, pero sí es el ciento uno. Y el martes, aunque de modo muy fino y con mucha clase, ya lo hizo Zidane: "Ya sé que no soy un buen táctico, y si no ya estáis vosotros para recordármelo". Porque, aún hoy, hay en España más de un redactor jefe de Radio Liverpool que siguen refiriéndose a Zizou como un "alineador". Como cantaba Radio Futura, "hace falta valor, hace falta valor, ven a la escuela de calor".

MADRID. DIEGO RAMOS INAUGURA EXPOSICIÓN EN LAS VENTAS EL MARTES 29 DE MAYO.



SALA ANTONIO BIENVENIDA DE LA PLAZA DE TOROS DE LAS VENTAS
MARTES 29 DE MAYO DE 2018 / 12.30 HORAS

ACTO DE PRESENTACIÓN DE EXPOSICIÓN DE PINTURA DE 
D I E G O  R A M O S 

INTERVENDRÁN:
GLORIA SÁNCHEZ GRANDE
FELIPE NEGRET MOSQUERA
JOSÉ MARÍA MORENO BERMEJO

SAN ISIDRO 2018. NOS FALTA ALGO…/ Antolín Castro

El Juli con la diestra ante el gran toro de Alcurrucén. / Andrew Moore/

Decíamos que nos falta algo… y ese algo es que Julián mate por derecho y sin abusar de ese echarse fuera sin disimulo. Nuestro recordado Monfil le hubiera afeado una vez más el julipié. 

...el julipié.

NOS FALTA ALGO…

S.I.18.- Llegamos hoy al ecuador de la feria. Hemos dejado atrás diecisiete tardes como diecisiete soles, lluvias incluidas, pero nos falta algo… otras diecisiete tardes más.

En esas tardes ya citadas se han cortado varias orejas pero, incluidos los hombres a caballo, todas de una en una. Lo que quiere decir que rotundo, lo que se dice rotundo, no ha habido triunfo alguno. Muchos son los que con la oreja se conforman y cantan triunfos como si fueran el no va más, o la conquista del cielo, pero siendo sinceros, de eso no ha habido.

Nos falta algo… y ese algo es ese triunfo total que ponga a todos de acuerdo, que traspase incluso las fronteras de lo meramente taurino. Sin embargo, tardes de aburrimiento, de sopor en estas más de dos semanas las contamos de cuatro en cuatro. Concluyendo, nos falta algo… gordo.

Hoy se ha lidiado la corrida de la Cultura y nadie sabe por qué se la ha llamado así. Creo que ni Simón Casas lo sabe. Había que darle un nombre para meter una más en San Isidro tras las largas negociaciones con El Juli y, para disimular, pues toma cultura. Díganme en dónde estaba esa cultura en la tarde? En los toros lidiados de cuatro hierros diferentes? Para que aprendan que siendo un mano a mano hace el paseíllo un sobresaliente (aunque mucha gente de los asistentes ni se han enterado de eso)? En la decoración de la plaza? Claro, que en cuál que nadie ha visto? 

O es que quieren incluir el julipié en las bellas artes en lugar de en las malas artes?

La tarde, sin embargo, ha dejado momentos que tenemos que mencionar. El tercer toro de Alcurrucén, su nobleza y largura, con mucho el mejor de la feria, al que El Juli le ha recetado una faena vibrante más por sus embestidas que por la calidad de sus muletazos, aunque puestos a ser sinceros se haya acoplado perfectamente con él, sobre todo en el inicio. La plaza enloqueció con tanta entrega del de Alcurrucén y su torero favorito. Decíamos que nos falta algo… y ese algo es que Julián mate por derecho y sin abusar de ese echarse fuera sin disimulo. Nuestro recordado Monfil le hubiera afeado una vez más el julipié. Oreja para el madrileño, que pudieron ser dos tal y como estaban sus incondicionales, pero la espada no fue tan letal como otras veces.

Ginés Marín vino a por todas, sobre todo tras cortar la oreja El Juli. A punto ha estado de cobrar con dos volteretas en momentos y toros diferentes. Quizá un poco nervioso, con ansias de triunfo y no dejarse ganar la pelea, pero también con valor y firmeza para aguantar a su lote que no se ha parecido en nada al que le ha dado el triunfo a Juli. 

Nos falta algo… podíamos decir cuando salió el sexto. Y esa falta, la suerte de varas bien hecha, nos quedó resuelta. Bendita sea la suerte de varas si se hace como nos la ha mostrado Agustín Navarro quien, finalmente, se ha llevado la ovación de la tarde, apasionados por un torero al margen. Esa suerte la quitamos de lo que nos faltaba hasta la fecha del ecuador.

SAN ISIDRO 2018. LA CORRIDA DE LA CULTURA EN EL OBJETIVO DE ANDREW MOORE. "LICENCIADO" UN GRAN TORO DE ALCURRCÉN


El Juli con el gran toro de Alcurrucén, "Licenciado" nº 122, al que solo logró cortar una oreja


MONUMENTAL DE LAS VENTAS. 
Jueves, 24 de mayo de 2018. Decimoséptima corrida. Lleno de «no hay billetes». Toros de Victoriano del Río (1º y 6º), Alcurrucén (2º y 3º), Garcigrande (4º) y Domingo Hernández (5º), de juego variado; destaca el magnífico 3º.

EL JULI, de azul marino y oro. Pinchazo y estocada desprendida (saludos). En el tercero, pinchazo hondo y descabello (oreja). en el quinto, estocada (saludos).

GINÉS MARÍN, de sangre de toro y oro. Pinchazo y buena estocada (silencio). En el cuarto, buena estocada (silencio). En el sexto, pinchazo, buena estocada y descabello (ovación de despedida).



 GINÉS MARÍN

 JULIÁN LÓPEZ EL JULI




















Corrida de la Cultura. En la Feria de San Blas, a Ginés le ponen una caseta (y nosotros les devolvemos a los sevillanos su torero) / por José Ramón Márquez


Cuando escasea la vergüenza
El marketing de Plaza1 haciendo pasar a Julián y Ginés por José y Juan



Bueno, pues al fin llegó el día de la Cultura, de la high culture, a Las Ventas. El día del advenimiento de Julián, que primero estuvo diciendo, hace meses, que si no venía a Madrid, que si la cosa no le cuadraba bien por no recuerdo qué, y resulta que era todo una añagaza como para hacerse valer y que se crease un movimiento a su favor que nunca se llegó a crear. Finalmente solucionaron la papeleta con truco, pues en Julián todo lleva truco. Éste consistía en montar un mano a mano con él y con otro, para que a ver si con tres toros conseguía de una vez abrir la Puerta Grande de Madrid por segunda vez como matador de toros, cosa que le obsesiona. Se intituló la gesta como “Corrida de la Cultura”, echaron mano de Ginés Marín, y se compraron seis llamémosles toros para la parte cuadrúpeda del espectáculo que se correspondían con las ganaderías de Victoriano del Río, Alcurrucén y Domingo Hernández. Lo de Victoriano era, como si dijéramos, la continuación de lo de ayer, y la constatación de que entre los ocho toros le han hecho una avería gorda a su amo, que no sé quién de estos gourmets del toro bobo va a ir a comprarle el ganado vistos los resultados, y lo mismo nos toca ver dentro de un poco de tiempo a Victoriano del Río eliminando lo anterior. Y Ginés Marín, pues a lo que se le diga, que ése es el papel que, lo quiera o no, le toca jugar.

Hoy han vuelto a poner el letrero de “No Hay Billetes” por ponerlo, porque había huecos más que notables en los asientos, y en la explanada los reventas ofrecían boletos con muy poco margen, señal de que no había chu-chu, como decía Juanito, a quien mandamos un abrazo desde aquí, que está delicado de salud el hombre. Se nos olvidaba decir que ésta se llama “Corrida de la Cultura” porque asiste a ella el señor Ministro del ramo, al que se le ve un aire de estar muchísimo más interesado en la tauromaquia caballeresca del siglo XVI sobre todo si va glosada en verso:

“…Ya miro al Duque con espada en mano,

Al Marques y á otro compañero;

Parece cada qual Héctor Troyano,

Y al herir, cada qual es el primero:

A fuertes cuchilladas

Se queda el toro allí hecho tajada…” etc.

Echaron por delante uno de Victoriano del Río que adoleció de falta de movimiento, por lo que era absolutamente incompatible con la idea de Julián, que necesita de la carrerita repetidora del animal para perpetrar su tauromaquia. Si el toro se para, a Julián se le caen inmediatamente todos los palos del sombrajo, y eso es justamente lo que le pasó, que el toro era de tipo marmolillo, del mismo encaste que los toros de Guisando, que están en la Venta Juradera cerca de El Tiemblo, que se tragaba un pase y se paraba y ahí se quedaba Julián desesperado porque la cosa de la ligazón y el empalme de los muletazos que él necesita como el aire para echar a andar su negociado, no manaba al encontrarse el toro como posando para un escultor, para un Benlliure de la birria ganadera. Señalemos que toda la responsabilidad respecto de las condiciones de los toros de hoy recae sobre Julián, que habrá reliado, él o persona interpuesta, en las ganaderías lo que no está en los escritos mirando líneas, reatas y sementales hasta la quinta generación para acabar trayendo esto. Lo mató de canónico Julipié al segundo intento y aún hubo personas generosas y de noble corazón que aplaudieron a Julián tras el arrastre del toro, que hay que decir en este caso lo bien que hizo el hombre en no salir del callejón a recoger cuatro palmas.
El primero de los Hermanos Lozano, se fue a las manos de Ginés Marín. Le picaron con el mismo mimo que se pican las cuerdas del violín en un piccicato, y el animal llegó a banderillas totalmente exhausto y con una falta de movilidad que daba pena verle andar por la Plaza. El buey arrastraba sus cuarenta y ocho arrobas y media con harto pesar de su corazón y cuando llegó la cosa de la franela el toro estaba como para tomarse un Dalsy y meterse en la cama más que para ponerse a embestir. De hecho se paró en medio de un pase, con Ginés en la oreja erre que erre dándole trapazos en el hocico y es que el bóvido ni se movía, ni intentó un derrote, ni protestó, ni hizo nada. Fuese el colorado de los Lozano a que le trinchasen los destazadores y nos aprestamos a ver a su hermano, a ver qué nos decía.

La salida del segundo Alcurrucén no fue lo que se dice la salida del toro que se viene a comer el mundo, y más bien al toro se le hacía un mundo abandonar el fresquito de las mazmorras de Florito sin acabar de salir. Así estuvo un ratito. Luego medio cumplió en varas y es tardo en banderillas. El bicho había tomado el capote de Julián con buen son en los lances de recibo y el de San Blas se fue con decisión a por él para iniciar su faena en el tercio, entre el 9 y el 8 con un principio ligero y gustoso: cuatro por bajo con la derecha rodilla en tierra, un cambio de manos, una trinchera algo tensa y otras tres más relajadas fue el inicio de su labor y en ellas ya se vieron las óptimas condiciones del Alcurrucén para la muleta. Ahí empezó la auténtica cultura de Julián, si será cultural el tío que el otro día le hacían un publirreportaje en un importante diario de tirada nacional, pero su cultura no es de Real Academia, más bien es cultura popular, como el botijo. Acabáramos. Bueno pues ahí tenemos al Julián de siempre con lo suyo de siempre, que no va a cambiar ahora el hombre tras veinte años de alternativa, lo del cite por las afueras, lo del pico, pico, lo de cargarse la suerte, porque no la carga ni en sueños, y, eso sí, un temple nacido de una muy buena técnica, que es lo que realmente pone él, porque el resto más bien lo pone el toro. En sus modos, recalquemos que en sus modos, ha estado bien y por eso le jalearon con fuerza en las series que enhebró, que fueron todas. Mató traserísimo donde hay más dolor de barriga que muerte, cobrando media estocada, y se vio obligado a descabellar. Luego, primero con tibieza y después con la ayuda de los benhures de la mula se fue creando una petición que se sustanció en la obtención de una de las dos orejas que había venido a buscar a Madrid. Incluso hubo quien dio palmas al toro en el arrastre. En ese momento abandoné la Plaza.

A continuación, por no dejar inconclusa la reseña, anoto los comentarios de persona de mi máxima confianza:

4º toro. Ginés se dispone a matar después de faena tediosa y aburrida en la cual ha sido revolconado y no ha hecho ná de ná. Lo mismo de siempre. Se tira a matar. Mata de un bajonazo trasero. Resultado final: puñalá… trapera. El bicho cae y el puntillero acierta a la séptima.

5º toro. El toro, de Garcigrande, es un claro ejemplo de lo que no es trapío. Recibe una puya medianilla y al salir cae. Julián intenta hacer un quite que pasa desapercibido. Ginés intenta un quite por verónicas, todas por el pitón izquierdo y es arrollado por el bicho. Segundo revolcón que se lleva el chaval.

Sale Julián con ilusión y alegría, el aparcacoches coloca el toro en terrenos del 6-7 y se apresta a comenzar la faena sobando al toro por las afueras, preparándole para lo que se le viene encima. Lo intenta por la mano derecha; el torejo no da vueltas y nos embarullamos un poco. Vamos con la izquierda y empezamos retrocediendo muchos pasos entre natural y natural. El toro no hace nada por colaborar. El torero es el mismo y el toro peor. El toro se llama Cazatesoros, número 64, y está sacando la vena como de macho cabrío y el pobre Julián no sabe qué hacer, totalmente desarmado. El aficionado R. apunta “incapacidad técnica total”. Mata con otro julipié a la primera y el toro rueda. El toro ha sacado su castita y le ha traído de cabeza. Sale a saludar y le chifla media Plaza, la otra media le aplaude, los que aplauden chiflan y los que no chiflan aplauden…

6º toro. Sale el último, de Victoriano del Río, que es un toro gordo como si fuera de carne, de capa negra. Si lo pilla el de El Capricho y lo castra, teníamos buey para dentro de diez años. Dos grandes puyazos de Agustín Navarro, que se lleva la ovación de la tarde. Comienza Ginés la faena con la derecha, vaciando arriba, muy atropellado, luego pilla la izquierda y después pasa a la fase de los sustos, a ver si el toro le empuja y “lo para con la mirada”. Mata a la segunda y descabella a la última. Parte de la afición abandona la Plaza y otra parte se queda para pitar al toro en el arrastre.

Esto dio de sí la Corrida de la Cultura. A ver qué inventan para ver cómo levantan el muñeco el año próximo, que al entipado Julián le van cayendo las castañas y en Madrid su currículum de acinturamientos sigue empatado con el de Morenito de Maracay, el inolvidable Pepe Nelo.

 De momento ahí les devolvemos a los sevillanos a su torero, para que pueda seguir reinando en el coso del Paseo de Cristóbal Colón, número 12.

Antijulianismo en el concierto, anoche, de Roger Waters


Gemoetría juliana
Atado a la columna I
Tenetur in columna I

Atado a la columna II
Tenetur in columna II

El julianeo

La Cultura

A LA VEJEZ …, RECUERDOS / por BENJAMÍN BENTURA REMACHA


A LA VEJEZ …, RECUERDOS

BENJAMÍN BENTURA REMACHA
Zaragoza, mayo de 2018.
Gracias a Juan Lamarca y su portal “Del toro al infinito” me enteré de  algo que renovó mi juvenil gozo. Hace muchos años publiqué en “El Ruedo” una serie de artículos sobre le historia taurina de Méjico (con j), el primero, el 19 de noviembre de 1953, y el último de los once totales, el 18 de febrero de 1954. Tenía por entonces 22 años y veía crecer la hierba periodística. Podía con todo, hasta con emprender tan gran empresa. Existía desde 1924 la “Historia del México Taurino” de Nicolás Rangel, pero yo no la conocía. Mi madrina, Clotilde Íñiguez, era bibliotecaria de la Nacional y fue mi máxima consejera para informarme del devenir torero de aquellas latitudes. Con esa sólida base hice todo el esfuerzo posible para que mi trabajo tuviera cierta altura y validez. Años después completé ese trabajo hasta llegar a nuestros días y se lo ofrecí a la Casa Domecq, que por entonces tenía una prestigiosa delegación en la tierra de los aztecas y algunos indígenas más. Me argumentaron que no era conveniente la publicación de un libro escrito desde España. Ahí se quedó la carpeta con sus docenas de folios a máquina y mis ilusiones mustias como las hierbas que veía crecer. 

Repaso el blog (¿se dice así?) de Lamarca y encuentro mi nombre añadido al seudónimo con el que me inicie en estos menesteres: “Barico II”. Hablaba de mí y de mi trabajo don José Francisco Coello Ugalde, lo hacía elogiosamente y justificaba mi condición y naturaleza, la española, claro, y lo de escribir México con j. Esto lo corregí pronto, en 1964, cuando estuve unos meses al otro lado de los mares. Me sirvió de mucho aquel viaje. Fue como el estallido de una nueva galaxia en mi propia mente. Una ventana al exterior. Aquel año estuvieron en México Paco Camino, Diego Puerta, Miguelín, Álvaro Domecq y Manuel Benítez en su paseo termonuclear por la plaza de “El Toreo”, fuera de las fronteras del Distrito Federal, aquel tremendo edificio de hierro que tenía una cubierta abatible que hacía un ruido infernal cuando se ponía en marcha. A Juan García “Mondeño” le despidió Carlos León con una carta al Papa Juan XXIII, a Camino, en su salida a hombros de la México, le sacaron del estuche la Rosa Guadalupana que había ganado en buena lid y la grey taurina mexicana no tenía otro peón que Jaime Rangel para plantarle cara a uno de los españoles que ha mandado en sus ruedos, “El Niño Sabio de Camas”, ya no tan niño y recién casado con Norma Gaona, la hija del empresario de la Monumental. Conocí a unos cuantos toreros históricos: “Armillita”, Garza, “El Soldado”, “El Calesero”, Fermín Rivera y luego, en España, a los hijos de algunos de ellos, Manolo Espinosa, Alfonso Ramírez y Curro Rivera, el que cortó cuatro orejas una tarde en Las Ventas. Tres toreros nuevos en esa campaña mexicana de 1964 que maduraron en las plazas españolas, Fernando de la Peña, al que le dio la alternativa Antonio Bienvenida en Barcelona, Guillermo Sandoval, también doctorado en la capital catalana, y Oscar Realme, en Oviedo, los tres confirmados en Madrid antes de volver a su tierra para continuar sus inciertos caminos. Don Isidoro, murciano y masón, era el conserje de la Monumental, la que me enseñó por dentro y por fuera y hasta el bar de la logia a la que pertennecía. Nada más.

Tuve contacto con excelentes escritores como Álvaro Albornoz, hijo del ministro de la II República Española y jefe del Gobierno en el exilio, autor de unos aforismos a los que llamó “revoleras” y persona de sutil humor: “Tuvo que suspender la batalla porque con tantos tiros no podía escuchar bien la música que tocaban las bandas militares”. A mi tío José María, primo hermano de mi madre, que decía que no volvería a España hasta que se muriera Franco, le recomendaba: “Pues vuelve y no le hables”. El citado Carlos León, sus cartas a famosos y los diálogos de las películas de Cantinflas. Se parecía mucho a Alfonso XIII. Otro mucho más vinculado a los toros, Carlos Fernández y López de Valdenebro, madrileño de nacimiento (1912), hijo del secretario de las Cortes de la II República y de “veraneo” en tierras mexicanas. En los carteles, “Pepe Alameda”, locutor, escritor, poeta, recitador y, en inglés, “showman”, hombre espectáculo. Vino a España a retransmitir “la corrida del siglo” desde Jaén y con “El Cordobés” de protagonista. Le entrevisté en la cafetería del hotel Wellington y me sorprendió que desayunara con coñac francés, Napoleón. Su frase: “El toreo no es graciosa huida sino apasionada entrega”. Su obra: “Los Arquitectos de la Moderna Tauromaquia”. El toreo ligado de Manuel Jiménez “Chicuelo” y su faena con el toro “Corchaíto”, de Pérez Tabernero. Madrid, 24 de mayo de 1928. En estos días se cumple el noventa aniversario. “Chicuelo” fue también uno de los favoritos de los aficionados mexicanos. De Rodolfo Gaona, el Indio Grande, tenía referencias por mi padre cuando visitó España y le preguntó por Paquita Escribano, una cupletista de gran fama y con vínculos en Ejea de los Caballeros. Gaona se casó con la Moragas y su matrimonio duró menos que el de Rafael el Gallo con Pastora.

Una hermana de “Pepe Alameda”, María Victoria Fernández y López de Valdenebro, divorciada de José María Jardón, empresario de Las Ventas con don Livinio y Escanciano, fue la segunda esposa de Domingo (López) Ortega. La primera, la hija de los marqueses de Amboage, murió joven y como consecuencia de un acceso en la cabeza que se le infectó con un tinte que le aplicaron en la peluquería en abril de 1944. Su familia pleiteó denodadamente para conseguir el cincuenta por ciento de lo que había ganado el de Borox  en las plazas de toros durante los siete años de matrimonio (No recuerdo que hiciera a mi lado ningún paseíllo y vestida de luces”). Creo que se conformaron con las joyas de la fallecida. Dos años después, el 21 de septiembre de 1946, Domingo se casó en Madrid, en San Fermín de los Navarros, con María Victoria, “Picuqui”.

Recuerdo un libro del cronista de la ciudad de México, Artemio de Valle-Arizpe, “Calle Vieja y Calle Nueva”, en el que menciona a  Bernardo Gabiño, un torero de Puerto Real, Cádiz, y del que dice que “ocupa lugar preeminente y campea lleno de prestigio en la historia de la tauromaquia mexicana”. Asegura que vivía en el número 5 y medio del callejón de Tarasquillo y cita a la señora de Calderon de la Barca y su obra “Vida en México”, en la que hace unas encarecidas alabanzas de Gabiño, su garbo y fina gracia bailando la zarabanda, el vito, la farruca, el polo, las peteneras, soleares o la jota aragonesa, valenciana o murciana, el zapateao, la jarana, el palomo, la zanchenga o el jarabe. No había baile que se le resistiera. Dicen que el de Puerto Real asombraba a los aficionados con sus fulgurantes e incomparables metisacas. Cuenta el cronista un ataque de indios comanches (¿?) en un viaje en el que le acompañaban su picador Ignacio Cruz y su banderillero Fernando Hernández, su defensa con las balas de las carabinas y su llegada al lugar de destino heridos pero respondiendo a su función de toreros. El portorrealense  ganaba y gastaba largo, quebró la casa comercio (hoy, Banco) donde tenía sus ahorros de 80 mil pesos y, entre la pobreza y los achaques de la vejez, se contrataba por 30 pesos por corrida, hasta que el 31 de enero de 1886, en Texcoco, cuando un toro de Ayala, “Chicharrón”, le pegó una cornada junto al recto, no se dejó intervenir en el cochambroso cuarto que servía de enfermería, lo trasladaron a la capital y, en el cuchitril del callejón de Tarasquillo donde residía, murió el 11 de febrero, a las 9 y media de la tarde. 

Dice don Artemio de Valle - Arizpe que Gabiño tenía cuando falleció 83 años, no sale la cuenta, y que llevaba 51 de torero. Puede que esos años fueran los que llevaba en México, a los que habría que sumar los que toreó en España antes de partir hacia las Américas. Según mis noticias en realidad tenía 73 años, tampoco edad muy propicia para enfrentarse a los toros. La figura de Gabiño ha sido realzada por don José Francisco Coello Ugalde, mi panegirista mexicano que se considera a sí mismo como “maestro de Historia”. Ni profesor, catedrático o doctor, MAESTRO. Y sus apellidos me recuerda, el primero a uno de los banderilleros más artista de Portugal, Mario Coello (Conejo), matador de toros después, y el segundo, Ugalde, al más auténtico caricaturista español, de Tarazona de Aragón y cuarenta años en las páginas de ABC. El maestro Coello Ugalde dice que Gabiño nació en Puerto Real el 20 de agosto de 1812, que no tomó la alternativa en España, que se la dio Manuel Domínguez “Desperdicios” en Montevideo, Uruguay,  y que su presentación en México se dio entre 1829 y 1834. Fue Gabiño el primero que otorgó una alternativa en las plazas mexicanas, en 1879 y a Ponciano Díaz, que una vez doctorado sí vino a la península para torear y sorprendió más que nada por su poblado bigote.

En el libro de Luis González Obregón publicado en 1947 con ilustraciones de Bardano y Molina, “Las calles de México”, se cita la Plaza del Volador como el lugar de la ciudad de México en la que se celebraban las grandes fiestas populares, perros y liebres, peleas de gallos, juegos de cañas y suelta de toros bravos. Citan como especiales las fiestas de febrero de 1773 y las del mismo mes de 1803, en la que hubo un eclipse de sol. Como anécdota de los festejos de la “Plaza del Volador”, no sé si fidedigna y creíble, la de que Hernán Cortés, en unos juegos de cañas en el siglo XVI, sufrió tal cañazo en un pie y del que anduvo mucho tiempo cojo y enfermo. Fue peor lo de “la noche triste”.

El caso es que gracias a mi padre y su actividad como cronista de toros yo tengo un antiguo y buen recuerdo de los diestros mexicanos. El 24 de agosto de 1934 se publicó en “El Debate” una crónica firmada por “Barico”, Benjamín Bentura Sariñena, de un mano a mano entre Lorenzo Garza y Luis Castro “El Soldado”. Calor sofocante, Joselito Gómez como sobresaliente y novillos de Coquilla. Lleno a reventar en la plaza que se iba a clausurar a finales de aquel mismo año para ya inaugurar la de Las Ventas del Espíritu Santo. Garza y su compañero brindaron sus respectivos primeros novillos a Domingo Ortega. Lorenzo “el Magnífico” cortó sendas orejas al primero y al tercero, pasó a la enfermería y no mató al quinto. Lo mató Luis Castro que obtuvo las dos orejas y el rabo del sexto. La crónica  fue ilustrada con cuatro apuntes a pluma de Roberto Domingo, dos muletazos de Garza, uno de “El Soldado” y la estampa de un toro. Le regalaron a mi padre aquellas obras de arte que yo vi siempre en las paredes de nuestra casa madrileña de la calle Libertad y luego de Colomer, junto a la Avenida de Los Toreros. Y ahora los contemplo cada día, privilegiado que soy, en mi cuarto de estar zaragozano. Mi santo y seña por los siglos de los siglos. 

A Luis Castro “El Soldado” lo conocí en mi viaje a México, también a Garza que recuerdo que alternó una tarde con José Fuentes creo recordar que en su tierra natal, Monterrey, regiomontano, maravilla expresiva, y luego, en Madrid, en el Museo de Las Ventas, el día en que Pablo Ignacio Lozano presentaba su escultura, reproducción en bronce de una extraordinaria foto de Arjona de un lance de Antonio Ordóñez con una rodilla en tierra. Otra maravilla. A Fermín Espinosa “Armillita” le saludé en Pamplona en el hotel Yoldi, antes de que el Maisonave nos recogiera a los escribidores taurinos, entre los que estaba también don César Jalón “Clarito”, ministro de la República que me contó que le había retirado de la crítica Franco al reconocerles a algunos de los ministros republicanos una jubilación. “Si tengo alguna necesidad especial escribo un artículo para El Ruedo” – me contó don César en nuestro último “sanfermín”. Ya había publicado sus interesantes y sabias memorias”.

Bueno, me he alargado demasiado. Me puede la inquietud de no tener el tiempo suficiente para contar mis recuerdos y me motiva el impulso que me ha dado el reconocimiento del MAESTRO DE HISTORIA don José Francisco Coello Ugalde, a quien dedico esta mi memoria de más que un octogenario superviviente.             

jueves, 24 de mayo de 2018

"EL HIJOPUTA NO DESCANSA". QUIM TORRA CON EL ASESINO DE BULTÓ Y VIOLA



El presidente electo de la Generalitat, Quim Torra, ha participado este miércoles en una concentración en Barcelona para pedir la libertad de los “presos políticos” el día en que se cumplen siete meses del encarcelamiento de Jordi Sánchez y Jordi Cuixart. Torra ha coincidido en el acto con el exmiembro de la banda denominada Ejército Popular Catalán (EPOCA), Carles Sastre, que fue condenado por el asesinato del empresario José María Bultó en 1977 mediante la colocación en el pecho de un artefacto explosivo, y detenido y procesado por la muerte, con idéntico 'modus operandi', de Joaquín Viola ex alcalde de Barcelona. 
Quim Torrá también ha saludado efusivamente al exmiembro del grupo terrorista catalán Terra Lliure, Frederic Bentanachs.

El acto, convocado por Òmnium Cultural y la ANC en la plaza de la Catedral, se ha repetido en toda Catalunya bajo el lema “Ni cárcel ni exilio, os queremos en casa”. Los manifestantes, algunos con los puños en alto y exhibiendo estelades, han gritado consignas como “independencia”, “libertad presos políticos” y “el pueblo no se detiene ante la dictadura”.

Nos da que los que hablan contra las dictaduras y por el pacifismo acaban acometiendo y aplaudiendo los genocidios.

El nuevo president de la Generalitat, Quim Torra, antes de su discurso ante el Parlament de Catalunya.