la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 29 de abril de 2017

SEVILLA: Tarde emotiva, tensa e interesante / Por Paco Mora


En tarde emociones, para mí, quizás la más fuerte haya sido ver cómo 25 años después, José Manuel Montoliu ha puesto un soberano par de banderillas en el lugar casi exacto en que un toro subió a la gloria a su señor padre, un arcángel banderillero que está en la historia de la Tauromaquia, como uno de los mejores.

SEVILLA: Tarde emotiva, tensa e interesante

Sevilla. Sábado 29 de abril. Plaza llena para ver a tres toreros de valor contrastado frente a seis “victorinos”. Tarde que no ha permitido ni el bostezo ni la distracción sobre lo que ocurría en el rubio albero de La Maestranza. Tampoco los toreros han tenido que disculparse con gestos de resignación e impotencia. Con estar atentos a la lidia han tenido bastante. Y es que los de Las Tiesas reclaman para estar frente a ellos los cinco sentidos. La atención se centra en el ruedo desde que salta a la arena el primer toro hasta que arrastran las mulillas al último. Nada que ver con los “juampedritos”, con los “Núñez-del-cuvillo” ni los “Garci-como-sean”. ¡Qué envidia! ¿Verdad, señores figuras? ¡Qué injusticia tener que ver cómo acaparan los legionarios del toreo los pupilos del Brujo de Galapagar! Es que son la monda esos muchachos…

Los que pueden exigir se conforman con torear tres o cuatro hierros, y como los empresarios lo saben no se salen del guión. Y, ¿quién lo paga? Pues el de siempre, que pasa por taquilla pensando en una buena tarde de toros y se encuentra con un concurso de bostezos. Pero hoy -¡amigos míos!-, gracias a los toros, que son los que marcan el diapasón de esta incomparable Fiesta, y a Ferrera, Escribano y Ureña, la tarde ha echado chispas y la emoción ha electrizado los tendidos.

Y conste que por los chiqueros ha salido de todo y en ocasiones nada fácil, pero como los toros han cumplido con su obligación de intentar ganarle la batalla a sus lidiadores y éstos con la de impedir que se salieran con la suya, el toreo ha alcanzado su máxima expresión que es la de entretener, divertir, emocionar y en ocasiones asustar a los espectadores. Tres toros con mucho carácter, tercero, cuarto y quinto. Sobre todo, este último, con una fiereza templada fuera de serie, ha sido un lujo verlo tomar la muleta de Escribano y seguirla con lentitud de foto fija. Ferrera vive un momento de madurez impresionante y exhibe un valor recio y sin alharacas. La oreja que le ha arrancado al cuarto hay pocos toreros en el escalafón capaces de conseguirla.

También Ureña está comprometido seriamente con su causa, que es la de encajarse en el pelotón de cabeza, y también ha tocado pelo por su empeño y entrega, y, ¿por qué no decirlo?, porque intenta hacer el toreo de verdad. Y a veces, como esta tarde, lo consigue. Los muletazos más lentos han sido obra de Escribano a su segundo y de no fallar a espadas también habría obtenido trofeos.

En tarde emociones, para mí, quizás la más fuerte haya sido ver cómo 25 años después, José Manuel Montoliu ha puesto un soberano par de banderillas en el lugar casi exacto en que un toro subió a la gloria a su señor padre, un arcángel banderillero que está en la historia de la Tauromaquia, como uno de los mejores. A Pelu, así le llamamos los amigos, Ferrera le había ofrecido las banderillas y con la montera calada -cultura torera se llama ese detalle de respetar al matador- nos recordó a su progenitor andándole al toro hacia la cara con los brazos caídos y muy despacito. Luego el abrazo de matador y banderillero y ese gesto de ambos mirando al cielo, a mí me hizo saltar las lágrimas. ¡Olé toreros!

Madrid. El Museo Taurino de Las Ventas recibe dos trajes charros



El acto contó con la presencia de la Embajadora de México en España, Roberta Lajous Vargas, el director del Centro de Asuntos Taurinos, Manuel Ángel Fernández Mateo y representantes de la Asociación Nacional de Charros Mexicanos, como su presidente, José Arturo Jiménez Mangas, o Jorge Espinosa de los Monteros, y del grupo “Charros del Pedregal” del país azteca.


El Museo Taurino de Las Ventas recibe dos trajes charros


Este miércoles, en la sala “Antonio Bienvenida” de la plaza de toros de Las Ventas, se llevó a cabo un acto en el que la Asociación Nacional de Charros Mexicanos donó al Museo Taurino de Madrid dos trajes típicos de este colectivo.

Un símbolo de la maravilla de la charrería mexicana se quedará en Madrid tras la donación de dos trajes de charro de la Asociación de Charros del Pedregal al Museo Taurino de Madrid, en el marco de la celebración de los 40 años de relaciones diplomáticas ininterrumpidas entre México y España.

El grupo de charros mexicanos, mujeres con vestidos coloridos y de gran arte y hombres con trajes y sus lazos corredizos, llegó el miércoles a Madrid para hacer la donación de dos trajes al Museo Taurino de Madrid, en la Plaza de Toros de las Ventas, y viajar a Sevilla donde transmitirán el arte mexicano en la Feria de Abril.


Los mexicanos también bailaron, cantaron e hicieron lazadas en el emblemático Parque del Retiro de Madrid para participar en lo que se conoce como un “Flashmob”, acción organizada en la que un gran grupo de personas se reúne en un lugar público, se realiza alguna actividad inusual y luego se dispersa rápidamente.

Los vestidos, el colorido, los trajes de los charros, los lazos, y el sonido del mariachi interpretando canciones como “El jarabe tapatío”, “Mi ciudad”, de Guadalupe Trigo y “México lindo y querido”, llamaron la atención de los paseantes y quienes ya sabían lo que ocurriría desplegaron grandes banderas de México.

El presidente de la Asociación Nacional de Charros de México, José Arturo Jiménez Mangas, resaltó la importancia del caballo, el cual, dijo “sirvió para independizarnos”.

“El caballo es parte fundamental de la vida en México, de la vida rural. Es a principios del siglo pasado, fue protagonista de una de las principales actividades económicas que tuvimos en el país”, sostuvo.

Al hablar en la Plaza de Toros de las Ventas de lo que une a la charrería con la tauromaquia aseveró que es el gusto por los animales y recordó que la charrería fue nombrada desde el 1 de diciembre de 2016 Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, en una reunión en Adis Abeba, Etiopia.

La charrería es el conjunto de destrezas, habilidades ecuestres y vaqueras propias del charro mexicano.

Todo ello conforma un deporte espectáculo de gran popularidad y raigambre en México. La charrería se desarrolla en ruedos similares a las plazas de toros llamados lienzos charros.

Jiménez Mangas consideró que el hecho de tener ese reconocimiento se debe “al gran cariño que tenemos por los animales, las suertes charras”, e igual que la tauromaquia realizan actividades lúdicas de los hombres y para la crianza del ganado.

Aseveró que “para mí es muy importante la presencia de estos charros en Madrid para demostrarle al mundo la hermandad que tenemos y agradecer a las autoridades”.

El Museo Taurino de Madrid, que ahora podrá ofrecer a sus visitantes la exposición de dos trajes de la charrería mexicana, está situado en el Patio de Caballos en un apartado emblemático del edificio y con una colección que ofrece una visión clara y armónica de la historia del toreo en España.

Entre sus obras se incluyen grabados de la tauromaquía de Goya, vestidos de toreros del Siglo XX, un apartado dedicado a Manolete y una enorme muestra de los testimonios de Las Ventas.




Jorge Espinosa de los Monteros, integrante de la Asociación Nacional de Charros Mexicanos, tras concluir el brillante acto, no pudo resistir la tentación de pisar la arena de la Plaza Monumental de Las Ventas del Espíritu Santo, capote en mano para dar rienda suelta a su acendrada afición y amor a la Fiesta ante el toro imaginario para dibujar lances de ilusión en el ruedo que año tras año le convoca para ser testigo de la feria más importante del mundo y transmitirla a través de la radio por la red de internet a la afición mexicana. Su solvencia taurina y tenaz empeño le lleva a ser uno de los dirigentes de la respetable institución Bibliófilos Taurinos de México y presidente del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida, Capítulo México D.F, lo que le permite contribuir notoriamente al fomento y divulgación de los valores de la Tauromaquia.










Canto a la vida...



Canto a la vida,
al mágico instante en que la concepción
del hombre se hizo vida y sembró 
la semilla que armoniza la existencia
por la razón básica de la existencia.
Canto a la madre, en cuyo corazón
reposa el inmenso mar que formará
seres humanos dignos de ser herederos
de tierra de paz.
Canto al poeta que con palabras
dibuja la tristeza y en el molde de alegría
la esculpe, en busca de una sonrisa
que ayude al pensamiento
y ahonda el sentimiento.

La de Juan Pedro en Sevilla: Sí, pero no... Por Paco Mora



¡ay! la casta. Como cantaría aquel, “La casta yo no la tengo/la tiene yo no sé quién/aquel que tenga la casta, mala puñalá le den”.


Sí, pero no...

La corrida de este viernes en Sevilla, bien la podrían haber lidiado Ponce, Manzanares y López Simón sin mayores problemas en una hipotética huelga de varilargueros. Si exceptuamos el segundo de la tarde, que se arrancó de lejos al caballo, los demás han cumplido el trámite a regañadientes y algunos no han derramado sangre ni para un análisis. Claro que, si nos atenemos a que el tercio de varas tiene como principal cometido atemperar la casta de los toros, no había porqué…

Todos los “juampedros”, pese a que en general han evidenciado cierta clase en sus embestidas, han flaqueado enseguida y las esperanzas de faena grande han durado menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Manzanares se ha llevado el lote y ha estado realmente bien con el segundo y el quinto mientras duraron, y gracias a su recia y atractiva personalidad, pero sobre todo a su flamígera espada, ha cobrado un trofeo en cada uno. Sigue su idilio con Sevilla. Los dos de López Simón se han movido también relativamente, puesto que, en los finales, como todos los demás han entregado la cuchara.

El lote de Enrique Ponce no sirvió ni para tacos de escopeta. Y para que a Enrique no le valgan dos toros, y en Sevilla, se puede el paciente lector figurar cómo serían. No fueron ni siquiera malos… simplemente no fueron. El ganadero declara que está en el camino de lo que persigue en su ganadería. Y es posible que así sea, pero visto lo de Valencia y lo de Sevilla, ese camino se vislumbra largo y difícil. Y el caso es que han salido esta tarde a la arena de La Maestranza toros guapos de cara y armónicos de hechuras, pero ¡ay! la casta. Como cantaría aquel, “La casta yo no la tengo/la tiene yo no sé quién/aquel que tenga la casta, mala puñalá le den”.

Y no me tachen de exigente y difícil de contentar, porque o se les inyecta casta y fortaleza a los toros que se están lidiando, sobre todo en el primer circuito, o esto se va al carajo. Claro, que hay otra solución: que las figuras se anuncien con lo de Victorino, lo de Miura, lo de Cuadri, lo de Alcurrucén, lo de Fuente Ymbro, lo de Adolfo y algunos hierros que están ahí a su disposición.


4ª de feria en Sevilla. Dos orejas para Manzanares y su infalible espada / por J.A. del Moral


De la corrida de Juan Pedro Domecq, los dos peores toros se los llevó Enrique Ponce que apenas logró lucirse con el capote para disgusto del gran maestro y de sus partidarios. Los otros cuatro dieron oportunidad de lucirse a José María Manzanares y a López Simón.

Dos orejas para Manzanares y su infalible espada

De la corrida de Juan Pedro Domecq, los dos peores toros se los llevó Enrique Ponce que apenas logró lucirse con el capote para disgusto del gran maestro y de sus partidarios. Los otros cuatro dieron oportunidad de lucirse a José María Manzanares y a López Simón. Pero solamente triunfó el joven maestro alicantino logrando una oreja de cada uno de sus toros a costa de su empacado toreo y, sobre todo, de dos monumentales estocadas. El valiente torero de Barajas quiso mucho y anduvo muy firme, pero no acabó de convencer por su vulgaridad, quedando desautorizado por la más exigente afición sevillana, ayer juez implacable con el muy joven matador.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza
Viernes 29 de abril de 2017. Tarde nublada y fría con lluvia intermitente. Gran estrada sin llegar al lleno.
Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de juego desigual. Muy pronto venidos abajo primero y cuarto. Más duraderos aunque también flojos aunque manejables en distintos grados los demás. El mejor fue el que cerró plaza que, también flojo en el primer tercio, se fue muy arriba en banderillas y fue el que tuvo más casta y brío en la faena de muleta.
Enrique Ponce (marfil y oro): Estocada casi entera caída, silencio. Pinchazo, metisaca, otro pinchazo y estocada, silencio.
José María Manzanares (marino y oro): Estocada en la suerte de recibir, oreja. Gran volapié, oreja.
López Simón (amapola y oro): Pinchazo y estocada, ovación. Estocada en los medios, petición insuficiente y ovación.
Muy bien a caballo, Paco María. En la brega destacó Jocho. Y en banderillas, Mariano de la Viña, Padilla, Suso, Luís Blázquez, Domingo Siro, Jesús Arruga y, sobre todos, Rafael Rosa. 

La mala suerte se cebó ayer con Enrique Ponce que se llevó el peor lote de la blanda corrida de Juan Pedro Domecq, salvada por la más duradera nobleza de los otros cuatro toros a los que apenas se castigó en varas simuladas. Da pena comprobar en lo que está acabando el primer tercio que, por lo que respecta a la labor de los varilargueros, resulta innecesaria. Menos mal que algunos se dejaron hacer quites.


Ponce logró lucirse con el capote a la verónica ganando terreno en el recibo del toro que abrió plaza y poco más pese a lo bien que se lidió. Los muchos cuidados que se dispensaron al burel, hicieron creer que el toro le daría oportunidad de expresarse a su mayor placer en la muleta y hasta brindó su faena al público para nada. Ni el temple ni la suavidad que empleó con la muleta en pos de conseguir algo que mereciera la pena le sirvieron. Tamaña decepción se repitió con el cuarto que se paró enseguida y resultó aún peor que el primero porque no humilló nunca y hasta impidió que se le pudiera matar con prontitud.


Para entonces, ya había triunfado José María Manzanares con el segundo toro de la tarde gracias a una faena muy espaciada basada en la mano derecha – al natural sufrió una colada al dar el tercero – que manejó con el empaque y el señorío que caracterizan el aterciopelado toreo del alicantino entre el contento de la parroquia que coreó con sentidos olés cada uno de los muletazos en redondo intercalados con magníficos pases de pecho. Ya agotado el animal, José María se empeñó en matar en la suerte de recibir, consiguiéndolo al tercer intento porque el toro no pareció tener pies suficientes para que la difícil suerte tomara carta de naturaleza. Pero es tal la seguridad del alicantino con la espada, que por fin aconteció, desatándose el clamor del respetable.


Se repitió la escena en parecidos términos muleteros con el quinto. Otro toro que, aunque tardeó en sus arrancadas, se prestó al otra vez lucido empaque del alicantino, de nuevo musicado y jaleado en otra faena de breves aunque altos vuelos, en esta ocasión cerrados con un magnifico volapié. La frecuencia con que Manzanares suele interpretar la suerte suprema con tanto acierto como belleza, es algo tan sabido que resta mérito a lo que, al fin y al cabo, es un prodigio. Estamos ante uno de los mejores matadores de la historia por no decir el mejor de todos.


Al muy celebrado corpus central de la corrida con los dos triunfos de Manzanares, le siguieron las dos intervenciones de Alberto López Simón a quien, en esta temporada, los públicos ya le miden con más atenta exigencia. Sobre todo en esta plaza de la Real Maestranza cuyo público es el más riguroso del mundo. No toda la plaza, claro está. Pero sí amplios sectores en los tendidos de sol y sombra, especialmente en los que se asientan aficionados digamos menos prudentes que los educadísimos de sombra que no “cantan” tanto sus dictámenes como los que ayer importunaron las dos faenas del torero de Barajas, al final de las mismas. Hasta esos momentos, todo parecía haberle ido bien al siempre valiente y firme López Simón. Pero no sé bien por qué o por consejo de quien, cuando la faena al tercero estaba más que mediada, el torero decidió seguirla toreando de rodillas en los arrimones del final y parte de la plaza se lo recriminó sin contemplaciones. El “no” se generalizó y, además, pinchó antes de agarrar la estocada.

Aún peor fue lo del sexto que terminó siendo el mejor toro de la corrida tras irse muy arriba en banderillas. El de Barajas brindó su faena en los medios y allí se quedó para empezar el trasteo con horribles pases cambiados, todo lo emocionantes que se quiera pero inadmisibles estéticamente hablando. La faena mejoró después en los redondos cosidos a pases de pecho, empeoró por naturales y terminó en una división de opiniones por la vulgaridad con la que continuó muleteando hasta finalizar con una buena estocada en los medios. Unos pidieron la oreja al mismo tiempo que otros volvieron la cara sentenciando para mal lo hecho por el joven espada. Ya vimos el pasado Domingo de Resurrección lo que ocurrió con Roca Rey. Antier con Ginés Marín. Y ayer lo mismo o aún peor con López Simón. Los nuevos valores tan cantados por todos no lo van a tener tan fácil esta temporada…

¿Por qué avergonzarse de ser hijo de los que ganaron la Guerra Civil?



Cualquier Estado y cualquier democracia y cualquier libertad está construida sobre una guerra que se ganó, y las victorias militares y la celebración de la Pascua son el gran vigor del mundo.


Sí, ganamos la Guerra
Por su interés reproducimos la columna de Salvador Sostres en  ABC

¿Por qué avergonzarse de ser hijo de los que ganaron la Guerra Civil?

Se dice como un insulto que tú eres hijo o nieto de los que ganaron la Guerra. Nuestra Guerra Civil, se entiende. ¿Por qué es un insulto ganar una guerra? En cualquier caso tendría que ser insultante haberla perdido, y de aquella manera, y con aquellas siniestras banderas.

Es preferible que no haya guerras, pero fue una suerte que la nuestra no la ganaran los que quemaban iglesias, los de las checas, los del tiro en la nunca en las cunetas, los que falsificaron las últimas elecciones republicanas para dar un golpe de Estado -del que nunca se habla- y ocupar ilegítimamente el poder.

¿Por qué se toma como un insulto que te digan que eres heredero de los que ganaron la Guerra? ¿Por qué es mejor ser familiar de los que por suerte la perdieron y por más suerte todavía no pudieron poner a España bajo la influencia del Pacto de Varsovia?

Fue el franquismo quien trajo la democracia a España, y no la Resistencia, articulada mayormente alrededor del Partido Comunista

Ayer el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para defender a Lluís Lach de sus declaraciones sobre los funcionarios, le afeó al PP ser el partido de Rodolfo Martín Villa. ¿Quién hizo más por la democracia y por la libertad? ¿Llach o Martín Villa? Fueron los políticos de la Transición y no los cantantes los que nos aseguraron nuestro actual sistema de libertades. Fue el franquismo quien trajo la democracia a España, y no la Resistencia, articulada mayormente alrededor del Partido Comunista, mucho más totalitario que el Régimen.


Los políticos de la derecha tendrían que curarse del complejo antifranquista. La clase política del franquismo fue brillante y seguramente la más culta y preparada que hemos tenido en siglos. Nadie tiene que avergonzarse de haber sido ministro de Franco, o de que su padre o su abuelo lo fueran, todo lo contrario que aquellas deprimentes ministrillas de Zapatero, que parecían salidas de un anuncio de detergente.

Cualquier Estado y cualquier democracia y cualquier libertad está construida sobre una guerra que se ganó, y las victorias militares y la celebración de la Pascua son el gran vigor del mundo. Aquí en la Tierra no existe lo perfecto, pero sí existe lo peor, que es de lo que en el 36 nos libramos. Mejor que no haya guerras, pero si las hay, que nunca las ganen los comunistas.

viernes, 28 de abril de 2017

CINCO PARA CUIDAR Y UNO PARA TOREAR / por Diego Martínez. UTAA-SEVILLA



TOROS DE JUAN PEDRO DOMECQ PARA ENRIQUE PONCE, JOSÉ Mª. MANZANARES Y LÓPEZ SIMÓN.

CINCO PARA CUIDAR Y UNO PARA TOREAR

Diego Martínez. UTAA-SEVILLA
SEVILLA. 28 DE ABRIL DE 2017
Llega a Sevilla esta tarde la ganadería nodriza del medio toro. Ese animal al que llaman artista, muy noble, justo de fuerza y muchos más calificativos, para enmascarar la casta y la bravura autentica. En definitiva, la emoción que debe trasladar a los tendidos.

Juan Pedro embarca y le aprueban unos toros, por supuesto, nada de cabeza de camada, pero que en Sevilla pasan sin ningún problema el reconocimiento. De los seis, el lidiado en segundo lugar, sin trapío suficiente.

Reseñar una vez más que todas las varas fueron simuladas, excepto en el cuarto que peleó bien.

Todos muy flojos. Toros para cuidar (expresión horrible, pero cierta), menos el sexto que llegó a la muleta con recorrido y transmisión. Nos hizo recordar al “juanpedro” Flechillo en la alternativa de Garrido.

El técnico y veterano maestro de Chiva en el pecado lleva la penitencia. Mató dos toros descastados, medio afixiados, tontorrones. Mostró su enfado, (cierto o infundado, no sabemos) en el ruedo por el nulo juego de sus oponentes. 

Manzanares torea en Sevilla como si estuviera en el patio de su casa. Se pone estético, cuida, perdón, simula la suerte de varas y en la muleta esta tarde al menos, con maneras suaves y cargando un poco más los muletazos que en tardes anteriores, logra algunos estimables. Recetó dos estoconazos y el amable público le obsequia con una oreja en cada toro.

López Simón decepcionó en Sevilla. En su primero, de embestida aborregada y nula emoción era difícil conectar con los tendidos, pero el sexto sale respondón y quiere comerse su muleta haciendo gala de recorrido y transmisión. Intenta el cite de largo, pero le falta temple y colocación para lograr buenos muletazos. Dio muchos, pero de calidad pocos, tanto es así que al final de la faena escucha pitos de un público sabedor de que el toro se escapa con las orejas puestas.

La música en Sevilla pone su granito de arena para aumentar rebajar la categoría de la plaza. Cualquier tarde ataca “Paquito el Chocolatero”.



Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid / por Juan Manuel Rodríguez



Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid

Poco se ha dicho acerca de la celebración de Lionel Messi en el estadio Santiago Bernabéu, la del gol que supuso la victoria del Barça en el último segundo del último minuto de la prolongación del partido. Y se ha dicho poco por dos motivos fundamentales: el primero es que se trata de Messi y Messi tiene bula papal en territorio nacional español; con esto quiero decir que si en lugar de ser Leo hubiera sido cualquier otro futbolista (y especialmente cualquiera del Real Madrid, y significadamente Cristiano Ronaldo) quien se hubiera quitado la camiseta para &tenderla& en las mismísimas narices de la afición rival, estoy seguro de que se habría montado un debate en toda regla. Pero con Messi no. Es tan bueno Messi sobre el terreno de juego que se le consiente todo, también que provoque a los aficionados.

El segundo motivo por el que se ha pasado de puntillas sobre la actitud provocadora de Messi es porque su reacción no consiguió el efecto pretendido, esto es: el público asistió impertérrito al choteo del crack de su máximo rival deportivo nacional. Tampoco se ha dicho nada del comportamiento ejemplar de los aficionados madridistas, y esto es probablemente porque se trata de la afición del Real Madrid. Si cualquier otra afición hubiera aguantado la burla de Messi sin pestañear se habría pedido para ella el próximo premio Princesa de Asturias de la Concordia, pero parece obligatorio que a la provocación responda siempre la afición madridista con un lirio en la mano. El primero que denunció la provocación de Messi fue Isidoro San José, el lunes pasado en Fútbol EsRadio; y es que con la actitud provocadora de Leo, que es reincidente, se produce otro curioso y pernicioso efecto más, y es el de la autocensura. Nadie se atreve a dar el banderazo de salida con Messi, no vaya a ser que los obispos de la iglesia amateur que acaba de fundar se le echen a uno encima.

Javier Tebas dijo algo el martes en la mesa redonda contra la violencia en el deporte base organizada por Libertad Digital con lo que no puedo estar más en desacuerdo. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional sugirió que si no se produjeron insultos dirigidos contra el jugador del Barça o si a nadie se le ocurrió la mala idea de arrojar algo al campo... entonces no se puede hablar de provocación. Falso. Hubo provocación por parte de Messi, acompañada por otros gestos de compañeros suyos, y a la provocación respondió la afición del Real Madrid con un comportamiento exquisito y señorial. San José, que también asistió al coloquio, fue el primero en levantar la liebre, y yo la confirmo. Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid. Un 0 para el futbolista, un 10 para los madridistas.

SEVILLA. Carne trémula / Paco Mora



Vamos a ver: si ustedes, toreros de postín han demostrado en mil batallas que pueden con el toro bravo, encastado y con duración y movilidad, ¿por qué exigen esos marmolillos? ¿Quizás para no sudar el chispeante y pasar una tarde tranquila y sin sobresaltos? Ustedes son los únicos culpables de que la Fiesta esté amuermada...

Carne trémula

Perdónenme el título de la película, pero es que me ha venido a la memoria constantemente durante toda la tarde mientras visionaba la corrida de Sevilla en la que Morante, El Juli y Talavante han actuado de matarifes, echando patas arriba carne inmóvil con cuernos, sin la mínima posibilidad de lucimiento. En el pecado llevan la penitencia los infrascritos y todos los toreros que, como ellos, prefieren los cochinos regordíos y descastados, que después de un puyazo se quedan pegados a la arena del ruedo tal que si fueran toros de piedra como los de Guisando. ¿Qué importa que pasen de los seiscientos kilos, si solo sirven para aburrir hasta a las ovejas?

Solo se ha salvado uno, el quinto, que ha pesado cien kilos menos que sus hermanos de pasto, y que, aunque con sus chiribitas y no pocas dificultades, ha tenido movilidad y duración permitiéndole a Julián López “El Juli” sacar a relucir el gran torero que lleva dentro. El de Velilla de San Antonio ha rayado a su altura; la de un torero sabio, poderoso y entregado que ostenta la jefatura del escalafón con todo merecimiento. Como a tal lo ha reconocido el sufrido público sevillano concediéndole la única oreja de la tarde y despidiéndole con una nutrida ovación. Sus dos compañeros han oído música de viento en diversos pasajes de sus respectivas lidias y al cruzar el ruedo hacia el hotel.

Vamos a ver: si ustedes, toreros de postín han demostrado en mil batallas que pueden con el toro bravo, encastado y con duración y movilidad, ¿por qué exigen esos marmolillos? ¿Quizás para no sudar el chispeante y pasar una tarde tranquila y sin sobresaltos? Ustedes son los únicos culpables de que la Fiesta esté amuermada, porque si exigieran a las empresas que los pusieran con las ganaderías bravas y encastadas y con toros en el peso que corresponde a su arquitectura ósea, saldarían sus tardes con un capazo de orejas y volverían a ser los ídolos populares que fueron los toreros cuando los toros saltaban al ruedo con el peso acorde con su encaste y bien encornados, pero sin exageraciones que nada tienen que ver con el auténtico trapío. Pero es más cómodo echarle la culpa de los bostezos a los toros, que sudar la camiseta pudiéndoles a toros bravos de verdad.

Y los hay, ¡vaya si los hay! Pero esos los dejan ustedes para los que cuando termina la temporada no les queda dinero ni para pasar el invierno. Y conste que está muy lejos de mi ánimo restarles a ustedes un ápice de su categoría de grandes toreros. Que lo son, pero… Pero así van ustedes más cómodos. Y al público pagano que le vayan dando… Que le vayan dando motivos para bostezar y salir de las plazas jurando en arameo cada tarde. Y eso acabará echando a aficionados y espectadores de tan anodino espectáculo. Porque aquí nadie tiene ya a estas alturas vocación de mártir. Y menos con los precios de las entradas.

Recordando a Don José.- Lucero para Pepe Utrera / por Antonio Burgos





  • Hay, por cierto, una errata en su esquela de ayer en el ABC. Pone: "Subió al cielo en Nerja". No subió al cielo. Pepe Utrera, como buen falangista, se fue al lucero que Dios le tenía reservado, como en su himno. Para que desde allí siga haciendo guardia por España, que falta nos hace.

Lucero para Pepe Utrera

Murió cara al sol, mirando al mar de su Málaga natal, soñando en una España mejor a sus 91 años. Murió sin cambiar de bandera, por muchos cargos que le hubieren ofrecido en esta España chaquetera que se muda de ideología más que de camisa. La suya siguió siempre siendo azul mahón, bordada en rojo ayer con cinco flechas como cinco rosas en memoria de los camaradas caídos, como Julio Herce Perelló, fundador de Falange en la Universidad de Sevilla. Era un caballero a carta cabal. Un hombre íntegro en aquella España desarrollista del Seiscientos, el apartamento en Benidorm y la protocorrupción de Matesa. Fue administrador honradísimo hasta del último céntimo del dinero público que manejó como gobernador o ministro. Y al final de sus días, le puso a su España de primaveras rientes el nombre de Sevilla, de la nostalgia de una ciudad donde fue joven padre, enamorado y feliz. Me honraba con sus llamadas de teléfono, desde Madrid o Nerja. Y una de las últimas veces que hablamos, me confesó con su emoción de poeta lo que podía haber sido un título de Romero Murube, que también fue, como servidor, su oponente cuando estaba en el poder, en todo el poder del Régimen en la ciudad:

-- Cuando esté el borde de la muerte, mis últimos pensamientos y mis últimas palabras serán para Sevilla.

Sevilla en los labios. La que llevaba en el corazón desde que la sirvió como gobernador en años más que difíciles, los del hambre y los corrales; la castigada por el Tamarguillo, "chiquito pero matón", en la riada de noviembre de 1961. Estoy hablando del excelentísimo señor don José Utrera Molina; que en Sevilla se escribía así, pero se pronunciaba "Pepe Utrera". Hay, por cierto, una errata en su esquela de ayer en el ABC. Pone: "Subió al cielo en Nerja". No subió al cielo. Pepe Utrera, como buen falangista, se fue al lucero que Dios le tenía reservado, como en su himno. Para que desde allí siga haciendo guardia por España, que falta nos hace. Desde ese lucero, generoso como siempre, en servicio como toda su vida, habrá perdonado a los que hicieron que se desbordara contra él un Tamarguillo de odio, de revancha, de resentimiento, quitándole todos los recuerdos de Sevilla agradecida, incluso con el cobarde voto favorable del PP, que me consta tanto le dolió. 

Los revanchistas le habrán quitado todos los honores ciudadanos, pero el que nunca le podrán arrebatar es el honor de español, de andaluz, de malagueño, de sevillano, de patriota. Triste España, lamentable Sevilla donde quisieron borrar de la Historia el nombre de Pepe Utrera precisamente aquellos a los que como gobernador les dio un piso en el Polígono o en tantas nuevas barriadas. Indigna que la venganza contra Utrera la tomaran los hijos y nietos de sus beneficiarios, los 125.000 sevillanos (una quinta parte de la población de 1961) afectados por una riada del Tamarguillo que hizo que se perdieran 30.176 hogares y quedaran afectados 1.128 edificios. 

Con toda justicia, su hijo Luis Felipe le ha escrito: "Para ti, el poder era sólo la oportunidad para hacer posible los sueños de muchos. Muchos recuerdan aún
las noches en vela que pasaste con los afectados por las inundaciones de Sevilla que se quedaron sin hogar hasta que desde los despachos de Madrid se dieron cuenta que no ibas a cejar en tu empeño. Podrán quitar tu nombre de las calles pero jamás la gratitud de tantos miles de familias a las que procuraste una vivienda digna, escuelas para sus hijos, y tantas y tantas cosas que no cabrían en un libro." Como no cabría en un libro que no le tembló la mano al suspender una corrida de toros para no engañar al público. O no cabría su amistad con Pepe Luis Vázquez. Pero sí quiero que quepan sus versos de poeta, dignos del estudio de Mainer, "Falange y Literatura". Me distinguió con el dedicado ejemplar 42 de la edición no venal de las 200 copias de sus "14 sonetos" (1997). Hasta tu lucero, querido Pepe Utrera, te mando como epitafio desde la Sevilla de tus sueños y tu servicio este terceto tuyo que te retrata: 

"Quisimos para el pueblo un nuevo día,
soñamos con las luces de la aurora,
pero la noche es negra todavía".

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3ª de feria en Sevilla. Solamente un toro y El Juli se salvaron de otro desastre ganadero / por J.A. del Moral




Solamente un toro y El Juli se salvaron de otro desastre ganadero

J.A. del Moral · 28/04/2017
Una llovizna incesante empapó a los miles de espectadores que llenaron la plaza mientras acontecía el desastre de la sobrepesada, descastada y en su mayoría inviable corrida de Garcigrande y Domingo Hernández. Morante no pudo dar ni un solo lance ni un solo muletazo a ninguno de sus dos toros. El Juli fue el único de la terna que se salvó de la quema frente al mejor quinto que tampoco fue como para tirar cohetes, fabricando una larguísima faena marca de la casa que se celebró como acontecimiento y que solo fue premiada con una oreja por tener que descabellar dos veces. Alejandro Talavante por su parte sufrió de la frialdad del público mientras lo poco que duró su primer trasteo y se estrelló por completo con el prontísimo parado sexto.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza. 
Jueves 27 de abril de 2017. Tercera de feria. Tarde de lluvia mansa aunque incesante con lleno total. Seis toros de los dos hierros familiares de Garcigrande Domingo Hernández, en su mayoría gigantescos y sobrepesados. Segundo, cuarto y sexto superaron los 600 kilos. Salvo el quinto que resultó noble aunque muy tardo en sus muchas embestidas, los demás resultaron impracticables en mayor o menor medida. Los peores fueron el primero, el cuarto y el sexto. El lote formado por el segundo y el ya mencionado quinto fue el más potable. El tercero duró un suspiro por el lado derecho y sacó guasa por el izquierdo.

Morante de la Puebla (naranja y azabache): Dos pinchazos, estocada a paso de banderillas y tres descabellos, bronca. Estocada habilidosa, silencio.
El Juli (añil y oro): Dos pinchazos y estocada, palmas. Estocada y dos descabellos, oreja.
Alejandro Talavante (marino y oro): Pinchazo, estocada trasera y dos descabellos, silencio. Pinchazo y estocada, silencio.
A caballo, destacó José Antonio Barroso que fue muy ovacionado. Y en palos los banderilleros cubrieron el segundo tercio con pronta eficacia.

Estoy absolutamente en contra de la enormidad del ganado que se está lidiando en la plaza de la Real Maestranza. La mayoría de los toros con estas características, no aguantan los kilos que pesan. Embisten mortecinos o se paran. Algunos como el sexto de ayer, nada más salir. Que medio embistieran sin clase el segundo y el tercero, y en mayor medida aunque tardeando mucho el quinto, de ninguna manera podemos decir que salvaron la corrida. El desesperante juego que dieron, salvo el mencionado quinto, colmó la paciencia del público que, por cierto, se comportó con ejemplar placidez pese al enorme fiasco.


El Juli fue el autor de lo mejor de la tarde. Julián se está convirtiendo en un gran artista con el capote que maneja con original donosura y exquisita variedad. Desde las muy lentas verónicas que prodigó a las preciosas cordobinas alternadas con chicuelinas del quite al quinto toro, los remates a una mano, o las medias verónicas abelmontadas, el toreo de capa de El Juli está alcanzando muy alto nivel. Da gusto verle. Luego, con la muleta, su incuestionable y característisca raza, añadida a su también proverbial maestría y poder, baja el nivel artístico pero lo compensa con una contundencia y una seguridad incuestionables. Si bien anduvo con el segundo toro, con el mejor quinto, su faena fue realmente importante porque sacó del toro más de lo que tenía hasta agotarlo por completo tanto por el pitón derecho como al natural. Por eso, en una tarde tan incómoda y desabrida, no fue de chocar que el público se le entregara por completo, rendido a su ejemplar quehacer. Fue una pena que tuviera que descabellar tras la estocada con que mató al quinto, porque las dos orejas las tuvo ganadas y el premio a su estupenda labor quedó en una. La paseó como si fueran dos, con los espectadores ovacionándole en pie.

Bueno, pues ahí quedó casi todo lo que vimos ayer que merezca la pena reseñar. En el casi cabe incluir la forzosamente corta faena de Alejandro Talavante al tercer toro de la tarde. Me extrañó la frialdad del público mientras el extremeño trataba de conseguir más de lo que tuvo el animal.

Morante, que salió vestido con un horroroso terno naranja y azabache, no pudo dar un solo lance ni un solo muletazo a ninguno de sus dos toros. En la lidia del cuarto, enfadó al público durante la suerte de varas que ordenó a su picador quien se excedió en los tres encuentros con el caballo, creo que por no haber podido meter las cuerdas en los dos primeros puyazos. Hasta que por fin sangró el animal con el tercero, la escena tuvo aspecto de brutal carnicería y se desató la bronca, reeditada una vez que Morante logró que el animal doblara tras varias agresiones dolosas con los aceros.

En fin… No merece la pena entrar en más detalles sobre esta corrida que en su mayor parte resultó desastrosa.

jueves, 27 de abril de 2017

Real Madrid. Chorrada C / por Juan Manuel Rodríguez



Bill Shankly solía decir que el secreto del éxito de un entrenador consiste en tener contentos a 11 jugadores, "los 11 suplentes". Zidane los tiene tan contentos que, cuando salen, protagonizan exhibiciones como la de ayer por la noche. De ahí a escuchar tonterías del tipo de "este es el equipo que quiere el pueblo" va un abismo, que es el que algunos están dispuestos a saltar tan alegremente.


Chorrada C

Equipo A, Plan B... y Chorrada C. Después del 2-6 de anoche en Coruña, en un partido calificado por todos como trascendental puesto que este Deportivo había derrotado al Barça y empatado con el Atleti, aún me estoy preguntando qué hizo mal exactamente el entrenador del Real Madrid. El baño de los Isco, Asensio, James, Kovacic y compañía fue espectacular; asistimos, probablemente, al mejor y más redondo partido del equipo blanco en lo que llevamos de temporada, pero el mérito y la valentía de alinear hasta a 8 futbolistas que no suelen ser titulares habituales, y hacerlo además en un partido vital, fue de Zidane. Fue Zidane quien dejó a Cristiano en casa para poner a Morata. Fue Zidane quien dejó a Kroos en Madrid para alinear a Isco. Fue Zidane quien sentó en el banquillo a Keylor, Modric, Benzema y Carvajal. Fue él, no fuimos ninguno de nosotros. El éxito, por lo tanto, es suyo.

Bill Shankly solía decir que el secreto del éxito de un entrenador consiste en tener contentos a 11 jugadores, "los 11 suplentes". Zidane los tiene tan contentos que, cuando salen, protagonizan exhibiciones como la de ayer por la noche. De ahí a escuchar tonterías del tipo de "este es el equipo que quiere el pueblo" va un abismo, que es el que algunos están dispuestos a saltar tan alegremente. Están tan hartos los jugadores de oír las mismas boutades que ayer, nada más acabar el partido, Isco, que fue de largo el mejor, dijo que en el Madrid no hay ni A ni B ni C sino 24 futbolistas titulares. Así lo creo yo también. Como también pienso que hay partidos y partidos: ante el Sporting, sin ir más lejos, Zidane alineó a Casilla, Coentrao, Ramos, Nacho, Danilo, James, Asensio, Isco, Kovacic, Lucas y Morata... y el Real ganó por 2-3 a un equipo peor que el Depor con gol de Isco en el minuto 90. Nadie habló entonces del Plan B.

Por supuesto que la competencia es sana. Y tener jugadores como los que anoche desarbolaron al Deportivo es un bendito problema para cualquier entrenador. Isco es un genio y, por mucho que a algunos siempre les parezca poco el elogio que Zidane le tributa, el entrenador destacó especialmente su actuación. Asensio es buenísimo. James también. Y Kovacic, de quien se habla muy poco y que hizo otro partidazo silencioso. Pero, aunque el debate es sano y muchos lo fomentarán sin duda con buena intención, de otros no lo tengo tan claro. Estoy seguro de que hay quien alienta este debate para emplearlo contra Zidane, quien afortunadamente para el Real Madrid se muestra impermeable a la presión. También hubo quien, a la vista de la alineación y teniendo en cuenta la importancia de los 3 puntos, dijo antes del encuentro contra el Depor que la actitud de Zidane era temeraria. Después no, antes. Así que si los pones mucho, malo, y si los pones poco, peor. Lo mejor es que Zizou ponga a quien quiera cuando le parezca más oportuno. Y que todos nos dejemos de chorradas A, B y C.

Córdoba: La Fiesta de los Patios



Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO


La Fiesta de los Patios de Córdoba es un concurso en el que los participantes abren al público, de modo gratuito, sus patios para que puedan ser visitados dentro de un cierto horario. Es una celebración que ha sido declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Los Patios se han convertido en verdaderas obras de arte, una explosión de color con las macetas del interior, las rejas, pozos y balcones.


Está singular tradición permite que los turistas puedan contemplar los patios. Unos pequeños paraísos que suelen esar escondidos ante las miradas curiosas. Un mar de flores y plantas aromáticas envuelven al visitante con su dulce fragancia y sus colores. Es todo un placer para los sentidos. Casi te olvidas de estar en medio de una gran ciudad.


Mayo es mes cordobés por excelencia. Los festejos comienzan con las Cruces de Mayo y finalizan con la Feria de Córdoba. Sin duda es la mejor época para visitar esta preciosa ciudad milenaria.

Consejo: Los patios que participan en el concurso están repartidos por la ciudad histórica y se encuentran señalados con maceteros de setos que flanquean la puerta. De este modo son fácimente identificables.


Origen: El Festival de los Patios Cordobeses comenzó en 1918, fue interrumpida por la Guerra Civil y volvió con fuerza en los años cincuenta hasta nuestros días. El patio siempre ha sido la sala de estar, el punto de encuentro para la reunión y la tertulia. Fuera de la casa quedaba el bullicio, dentro reinaba la paz y el sosiego.