la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 25 de junio de 2017

El toreo se hace más grande / por Paco Delgado



“Cada toro es una bomba de mano”, dijo Luis Francisco Esplá, y esta le explotó de lleno al pobre Fandiño, que entra así en el catálogo de leyendas del toreo.

 El toreo se hace más grande

No hacía ni un año de la tragedia de Víctor Barrio cuando el toreo se ha visto sacudido de nuevo por la desgracia. De golpe y porrazo nos ha dicho adiós el infortunado Iván Fandiño, el más destacado de los toreros vascos de los últimos tiempos y que el pasado sábado resultó muerto en la plaza francesa de Air Sur L’Adour, al ser corneado por un toro de Baltasar Ibán que le destrozó varios órganos vitales, haciendo inútil la intervención de los facultativos que le atendieron, primero en la enfermería de la propia plaza y, posteriormente, en un hospital de la vecina ciudad de Mont de Marsan.

Pero, al mismo tiempo, se demuestra, una vez más, que la tauromaquia es algo más que un mero espectáculo. Aquí se muere de verdad. Y se exhiben una serie de valores que bien haríamos en pregonar y difundir. Lucha, esfuerzo, espíritu de sacrificio y superación, fe, esperanza en tu propia capacidad, afán de triunfo, modestia, compañerismo… y, claro, también la realidad de la muerte, siempre presente en nuestra vida y tantas veces olvidada, como si no fuese lo único cierto y real que habrá de llegar. Y en esa certeza reside la grandeza del toreo. Quien se pone ante un toro expone, a sabiendas, su propia existencia, que es lo único que tiene. Tremendo y magnífico y por tantos tan poco valorado…

Nacido en Orduña en septiembre de 1980, en el seno de una familia sin antecedentes taurinos, el futuro de Fandiño estaba en un frontón, como pelotari, pero el pequeño Iván tenía otros planes muy distintos y, a pesar de su físico -era un niño gordito y en principio poco dotado para el toreo-, se empeñó en ser torero y lo acabó consiguiendo. Aunque para ello tuvo que recorrer un camino empinadísimo y nada fácil. En las capeas de los pueblos de Cuenca y Guadalajara forjó su espíritu y aprendió la dureza del toreo y, a finales del pasado siglo, recaló en la Escuela de Tauromaquia de Valencia, dirigida entonces por el que fuese matador Francisco Barrios “El Turia”.

De la mano de su amigo Néstor García, y lejos de truses y las grandes empresas taurinas, siguió con su empeño hasta que, el 25 de agosto de 2005, en Vista Alegre, se convirtió, por fin, en matador de toros, al cederle El Juli, en presencia de Salvador Vega, la muerte del astado “Afrodisíaco”, castaño, marcado con el número 64, de 517 kilos de peso y de la ganadería de “El Ventorrillo”.

Supo de mieles -triunfó en las principales plazas y ferias y estuvo en la élite del toreo- y de hieles -varias fueron las cornadas graves que sufrió a lo largo de su carrera y no pocos disgustos los que se llevó por no amarrar una faena, no estar a la altura en determinadas ocasiones o no ser tratado como su esfuerzo podría hacer esperar-, hasta que el destino le puso enfrente a un toro -”Provechito” por mal nombre- cuya lidia no le correspondía. Fue al hacer un quite cuando trastabilló y el astado hizo por él, propinándole una cornada que acabó con su vida.

“Cada toro es una bomba de mano”, dijo Luis Francisco Esplá, y esta le explotó de lleno al pobre Fandiño, que entra así en el catálogo de leyendas del toreo.

La estupidez del Mermelada / Por Paco Mora



Jorge Javier Vázquez, conocido también como “El Mermelada”, que conduce un desvergonzado subproducto televisivo que tiene como personaje principal a la eximia Belén Esteban, ha dicho, refiriéndose a Felipe VI, que “quien preside una corrida de toros, a él no lo representa”. Vamos, que el Rey de los españoles ha perdido un súbdito por sentarse en el Palco Real de Las Ventas para presidir la Corrida de Beneficencia.

"El Mermelada" presumiendo de antitaurino 
en un burladero de la plaza de Las Ventas

La estupidez del Mermelada

Paco Mora
AplausoS

Un ridículo personaje en cuyo DNI figura el nombre de Jorge Javier Vázquez, conocido también como “El Mermelada”, que conduce un desvergonzado subproducto televisivo que tiene como personaje principal a la eximia Belén Esteban, ha dicho, refiriéndose a Felipe VI, que “quien preside una corrida de toros, a él no lo representa”. Vamos, que el Rey de los españoles ha perdido un súbdito por sentarse en el Palco Real de Las Ventas para presidir la Corrida de Beneficencia. ¡Dios mío qué pena! ¡Pobre don Felipe, perder el favor de elemento tan importante! 

A estas alturas del despropósito nuestro de cada día, uno ya no sabe quién es más necio, el infrascrito o el menda que recogió tan tremenda e importante declaración del singular ciudadano. Porque, vamos a ver; ¿a quién puñetas le importa lo que piense -si es que es capaz de pensar- semejante sujeto?

Cualquier ciudadano está en su derecho de ser monárquico o republicano y hasta a no ser ni lo uno ni lo otro. Pero anatematizar al Rey porque preside una corrida de toros en función de su representatividad, o porque como a su señor padre le dé la real gana, es una estupidez que sólo es capaz de cometer un engreído que cuando se mira al espejo se echa piropos o se tira besos.

Uno podría decir, que quienes son adictos a bazofias como su programa no son dignos de ser contemplados como personas racionales, con un índice normal de inteligencia. Pero Dios me libre, este país es muy grande, y como dijo El Guerra “hay gente pa’to”. Y, además, el nivel cultural y de sentido común de este país, entre los políticos y los que manejan los medios de comunicación social, ha bajado mucho. Lo que no quiere decir que no haya políticos y comunicadores de gran inteligencia, cultura y saber estar, pero, ¿para qué negarlo?, abunda más la berza que la flor. Y siempre se ha dicho que echarles margaritas a los cerdos es un sinsentido.

De todos modos; ¡Tiembla Corona que le has caído mal al “mermelada”!

sábado, 24 de junio de 2017

MALLORCA: LA VÍSPERA DE LA CORRIDA DE PARTIDO DE RESINA EN MURO / Fotografías La Loma

FOTOGRAFÍAS LA LOMA
MURO, 24 DE JUNIO DE 2017



























 








A los antitaurinos / por Rafael Comino Delgado



Señores antitaurinos, la intensidad del sentimiento torero es tan grande que resulta imposible explicar a quien no lo haya experimentado. Les diría que es igual o mayor que el amor, y les preguntaría, ¿están dispuestos Vds. a dar su vida para defender a los animales? Si contestan háganlo con sinceridad.

A los antitaurinos

Rafael Comino Delgado
Me dirijo a todos Vds., pero con especial atención a todos los que han publicado comentarios incalificables, degradantes para quien los publica, sobre la muerte del maestro Iván Fandiño.

Han escrito cosas muy duras, durísimas; podríamos resumir en que habitualmente nos desean la muerte y nos llaman asesinos y torturadores, tal vez como lo más suave, a todos los taurinos, y sinceramente creo que se equivocan en lo que piensan y en cómo actúan, y ello por lo siguiente:

1)Todos los toreros y todos los taurinos somos humanos, igual que Vds., somos de la misma especie, somos animales racionales, con capacidad de pensar, de discernir y libertad para actuar de una forma u otra, lo que los animales irracionales no tienen, aunque puedan ser sus mascotas y les quieran mucho. Todo ser humano por el hecho de serlo tiene dignidad, por muy perverso que sea, pero los animales irracionales no la tienen, ni nunca la tendrán precisamente por ser irracionales, porque así lo dispuso el Creador, el que creó a los humanos y a los demás.

Por eso cuesta mucho pensar que, amparándose en el anonimato, escriban en las redes las cosas que escriben contra un ser de su misma especie. Los taurinos tenemos padres, hermanos, hijos, seres queridos, que sufren muchísimo cuando leen las cosas que Vds. dicen. Los familiares y amigos del maestro Fandiño sufren cuando se enteran de esas cosas, igual que sufrirían los familiares de un antiturino si nosotros escribiéramos lo mismo de él.

2)Nadie es un asesino por el hecho de ser taurino, pues matar un toro en la plaza es legal, porque la palabra asesino se refiere a matar con premeditación y alevosía a personas, y el toro no es una persona, es un ser vivo con capacidad de sentir, pero no es persona. 

Tal vez a Vds. les gustaría que los toros , los perros, las serpientes, las cucarachas fuesen personas, pero el Creador ha dispuesto que no, en cambio ha dispuesto que los taurinos y antitaurinos si sean personas. ¡Así es el Creador!

Por tanto matar un toro en la plaza, en una corrida no es un asesinato; además ese toro si no muere en la plaza moriría en un matadero, pero su destino es morir. El toro de lidia nace y vive para ser toreado y luego alimentar a los humanos, taurinos y antitaurinos; eso o no existir. Igual que el conejo nace, entre otras cosas, para que los zorros, los lobos, las águilas y otros depredadores se lo coman. Los insectos nacen, entre otras cosas, para que los pájaros se alimenten de ellos, etc.

Miren, el problema está en que la Naturaleza está hecha como ha querido el Creador, y aunque a los antitaurinos no les guste, nada va cambiar , la Naturaleza seguirá siendo como es, aunque particularmente pienso que está muy bien hecha, si bien respeto que puedan pensar lo contrario.

3)Los taurinos no somos torturadores porque torear un toro no es torturarle. Como seguro sabrán, torturar es provocar grave dolor físico o psicológico a alguien (persona humana, pues puede haber personas jurídicas) con el fin de obtener una confesión, o como medio de castigo. Lo que se le hace al toro en la lidia no tiene como fin obtener una confesión. Pero sobre todo al torturado no se le permite defenderse y el toro en la plaza puede defenderse, e incluso matar al torero. El toro es un animal vivo que siente, puede experimentar estrés y dolor, pero en la lidia ese dolor es mínimo dado su sistema neuroendocrino. Descartado que experimente sufrimiento estrictamente hablando , concepto que nos llevaría mucho exponer para que lo entendiesen. Pero seamos realistas, el estrés y el dolor son consustanciales con todos los animales racionales o irracionales. Cada cual tendrá que desempeñar en la vida el papel que le haya adjudicado la sabia Naturaleza. En fin, que lo miremos como lo miremos el toro nunca podrá ser una persona y lidiar no es torturar.

4)Los toreros son seres humanos, personas humanas, que tienen un sentimiento torero tremendamente intenso, el cual les lleva hacia el toro como atraídos por un imán. Tan fuerte e intenso es este sentimiento que supera al instinto de conservación, lleva al torero a ponerse delante del toro, con tal de poder expresar su sentimiento arriesgando su vida. Es un sentimiento por lo menos tan intenso como el que experimenta un pintor, un poeta, cualquier artista, para expresarse pero con la diferencia que el torero arriesga su vida cada vez que torea, y eso lo sabe y lo asume. Señores antitaurinos, la intensidad del sentimiento torero es tan grande que resulta imposible explicar a quien no lo haya experimentado. Les diría que es igual o mayor que el amor, y les preguntaría, ¿están dispuestos Vds. a dar su vida para defender a los animales? Si contestan háganlo con sinceridad.

Y una persona que es capaz de experimentar ese sentimiento seguro que es una persona muy sensible, tiene alma de artista. ¡Por favor, no les llamen asesinos! Si lograrán comprender (inténtelo) que el insulto, en verdad, degrada al que lo emite y no al que lo recibe, no nos insultarían tanto a los que somos taurinos. 

5)Pero es que todos los taurinos, y especialmente los toreros, amamos a los animales, y sobre todos al toro. Se lo puedo asegurar contundentemente porque lo sé, porque lo he vivido.


Sé que muchos de Vds. cuando lean este articulo, si es que lo leen, pensarán de mí y me desearán cosas malísimas, pero aun así he querido escribirlo para demostrarles razonadamente que están equivocados, que reflexionen y no nos condenen tan a la ligera, porque al fin y al cabo somos de la misma especie; solo que nosotros tenemos un sentimiento, el taurino, que Vds. no tienen. Seguro que Vds. tendrán otros que nosotros no tenemos y los respetamos, no les deseamos la muerte. 

Colombia. Gregorio Sánchez / por Jorge Arturo Díaz Reyes


Gregorio Sánchez, en el medio inaugura la plaza de Cali

...dejó huella honda por acá. Con algo más de un año de alternativa, inauguró la plaza de Cañaveralejo y la Feria de Cali el 28 de diciembre de 1957. De verde y oro hizo el paseíllo entonces, flanqueado por Joselillo de Colombia y Joaquín Bernadó aquél caluroso sábado.


Colombia, 23/06/2017
Gregorio Sánchez, dejó huella honda por acá. Con algo más de un año de alternativa, inauguró la plaza de Cañaveralejo y la Feria de Cali el 28 de diciembre de 1957. De verde y oro hizo el paseíllo entonces, flanqueado por Joselillo de Colombia y Joaquín Bernadó aquél caluroso sábado.

Vino en total a tres temporadas caleñas, 1ª, 4ª y 5ª. Lidió nueve corridas, cortó ocho orejas e indultó un toro. El segundo, de la ganadería española Samuel Flores, el 27 de diciembre de 1960. Alternaba esa tarde con Luis Miguel Dominguín y Pepe Cáceres. Recibiendo por esa y otras faenas el trofeo Señor de los Cristales como triunfador general de aquel año.

Seis meses antes, el 19 de junio en Las Ventas, corrida del Montepío, había emulado la gran hazaña de otro Sánchez (Salvador) “Frascuelo” en la Fuente del Berro, despachando solo dicen que en 80 minutos, seis toros (vega-villar) de Barcial, cortándoles siete orejas, abriendo en segunda vez de las diez que lo hizo, la puerta grande y colocándose por encima de todos.

Su estocada última en este ruedo la ejecutó el 30 de diciembre de 1961, “corrida del toro”, alternando con Pedrés, “Joselillo”, “Chamaco”, “El Viti” y José Mª Clavel.

Torero castellano, recio, adusto y poderoso, continuador del canon de Domingo Ortega, contrastó con el muy colorido toreo de la década dorada de los sesenta fundamentándola y enriqueciéndola.

Tras su honrosa retirada, instalado como director de la Escuela Taurina de Madrid, hermanó esta con la Escuela de Cali y mantuvo las puertas abiertas para los alumnos colombianos que lo merecieran.

Maestro en toda la extensión de la palabra ejerció la enseñanza hasta los ochenta y un años, cuando se jubiló y se retiró a Galicia para, según sus familiares, irse apagando lentamente, “como una vela”. “Los viejos soldados no mueren se desvancen”, decía el general McArthur.

viernes, 23 de junio de 2017

"EL HIJOPUTA NO DESCANSA": El cantante Nacho Vegas insulta a Fandiño.



Nacho Vegas, sobre Fandiño:
'Si no hubiese sido un torturador seguiría vivo'

Nacho Vegas ha publicado unas palabras en su perfil de Twitter sobre la muerte del torero Iván Fandiño, fallecido el pasado sábado 17 de junio en una corrida de toros a causa de una cornada. El cantante asturiano ha respondido a un mensaje de una usuario sobre las últimas palabras que el diestro pronunció: "Sí, vaya mierda de últimas palabras. Igual si no se hubiese dedicado a la tortura no habría tenido que decirlas y seguiría vivo".

A este mensaje se suma el del inglés Ricky Gervais, creador de la famosa serie 'The Office', quien hizo referencia a la muerte de Fandiño con esta frase: "Un precioso toro torturado se defiende".

Fandiño, de 36 años, murió en la ciudad francesa de Aire Sur L'Adour a consecuencia de una gravísima cornada inferida por un toro de Baltasar Ibán de nombre Provechito, que lo corneó en el costado derecho después de perder pie a la hora de instrumentar un quite por chicuelinas.

GREGORIO SÁNCHEZ,HOMENAJE AL HACEDOR DE TOREROS / Por Aquilino Sánchez Nodal




  • Con motivo de la muerte del amigo y matador de toros Gregorio Sánchez, reproducimos un magnífico artículo publicado en este medio en Mayo de 2011. Su autor, otro entrañable amigo que también nos dejó, Aquilino Sánchez Nodal, un gran aficionado, paladín de la cultura del toro, que también se vio inmerso en el mundo empresaria ltaurino.


“Vengo dispuesto a barrer toda la bisutería que empobrece la Fiesta, a torear con el matador que me echen y todo lo que salga por los chiqueros. Creo que soy el mejor torero en activo con el capote”. 

HOMENAJE AL HACEDOR DE TOREROS

Aquilino Sánchez Nodal
Madrid, 3 de mayo de 2011
“Vengo dispuesto a barrer toda la bisutería que empobrece la Fiesta, a torear con el matador que me echen y todo lo que salga por los chiqueros. Creo que soy el mejor torero en activo con el capote”. 

La temporada de 1.958 no había dado comienzo en España pero Gregorio Sánchez desafiaba sin rubor al sistema, a los toreros y los vividores que siempre perjudican y defraudan sin conciencia ni interés que el suyo propio. Una entrevista con tintes personales y profesionales se publica el día 17 de Febrero de 1.958. Gregorio era el “anunciador” de la llegada de otro rebelde del toreo, Manuel Benítez “El Cordobés”, con quien compartiría carteles en su última temporada. 

“Soy nacido en un pueblo de la provincia de Toledo, Santa Olalla hace treinta y un años. Antes de ser lanzado tuve que luchar con garras de tigre para abrirme camino en la vida. Trabajé en las labores del campo, de soldador y albañil. No había en aquellas profesiones ni fortuna ni futuro por lo que decidí jugarme la vida en el toro. Abandoné todo y me eche a los campos acompañado de miseria, desesperación y deseos de cambiar mi destino. Pueblos, plazas de carros, talanqueras imposibles, peligrosos “capeos” con toracos asesinos ya toreados o corridos por las calles. Era un camino sin final hasta que me ofrecieron ir de sobresaliente, en 1.947, con veinte años, a una novillada en Cadalso de los Vidrios. Comencé a intervenir en novilladas con toros más gordos que los que torearía con caballos. Luego llegó Madrid, el día 8 de Agosto de 1.954, no se como lo consiguió mi apoderado el señor Romero pero estaba anunciado para matar dos novillos de Rodríguez Santana con otros dos aprendices, Luis Díaz y José Rivas. Ya contaba con veintisiete años, no era ningún chaval. No resultó un sonado triunfo ni corté una oreja pero algo haría bien cuando me repitió la empresa al domingo siguiente. Me barruntaba que gustaba al público de Madrid, quizás porque encontraban un cierto parecido físico y en mis formas con Domingo Ortega pero yo no lo creía, no imitaba a nadie, toreo como soy sin fijarme en otro. Admiro a los toreros que han comenzado como yo, desde el sacrificio y las rastrojeras de los pueblos, Rafael Llorente, “Chicuelo II” o el mismo Domingo Ortega, forjados a sangre y fuego igual que yo. Hay muchos toreros que podrían haber sido profesores de música y son matadores sin haberse despeinado. Nunca he despreciado mis raíces, la tierra me ha parido castellano y torear como se destripan los terrones con dureza, arte, sencillez y el sudor de la frente. Por muchos millones que llegue a ganar con el toro nunca olvidaré las madrugadas a las cinco de la mañana cuando mi hermano me decía: -“Gregorio, hala, a dar de beber al “ganao” que hoy tenemos mucho tajo”. Cuando mi presentación en Madrid ya me había venido a vivir a la capital a trabajar de albañil, fue en 1.945. Nunca regresé para quedarme en Santa Olalla. Mi mayor ilusión era ganar lo suficiente para poder comprarme una de las casas que ayudé a levantar. ¡Mira que torear se me da bien, pero mejor poner ladrillos! … Y eso que había que sobrevivir a los inviernos y a la falta de “pienso” aunque había que tener más hambre de toros que de cocido para decidirse a entrar en lucha y disputar el terreno a las figuras. Muchos de aquellos toreros se habían hecho como yo y no se dejaban quitar un garbanzo. Mi alternativa fue en Sevilla de manos de Antonio Bienvenida, el 1 de Abril de 1.956, con Joselito Huerta de testigo y toros de don Joaquín Buendía. Por cierto, al pasar de muleta al de la ceremonia, me cogió de forma grave por la espalda. Ese año, el 14 de Mayo confirme con César Girón de padrino y astados de don Antonio Pérez, Alfonso Merino fue testigo. En mi carrera me he medido a todos los matadores y si era posible en la plaza de Madrid como dicen que hacían los toreros antiguos. Soy partidario de eliminar los sorteos en las corridas de toros. Creo que es una ventaja para los que más torean y una humillación para los modestos que no los queda más remedio que tragar, no es aconsejable para la igualdad de oportunidades. También se debe despreciar todo lo que empobrece la Fiesta, está a su alrededor y oscurece la pureza del toreo. Comprendería que algún matador prefabricado se moleste al leer esto … ¡Que piensen lo que quieran! Los que son toreros de verdad y se han dejado la piel para serlo y los ha costado mucho trabajo abrirse camino seguro que piensan como que yo y lo verán con agrado”. 

En la temporada de 1.962 dejaron de pasar las vacas gordas para Gregorio Sánchez y no volvieron, como no vuelve el tesoro de la juventud. El año 1.969, Gregorio Sánchez toreó 14 corridas de toros casi todas con Manuel Benítez. …. Lo demás hasta el homenaje, es conocido por todos los aficionados españoles, la Escuela, los apoderamientos, sus charlas, los berrinches y la añoranza de un pasado imperfecto lleno de triunfos y amigos. Quizás el apelativo más correcto para Gregorio Sánchez sea el de “hacedor” de toreros que aseguren el futuro a la Fiesta Eterna.

Escuela de Tauromaquia "Marcial Lalanda" de Madrid

*****************
Enlace relacionado:

Muere el torero Gregorio Sánchez a los 86 años



La plaza de la madrileña de Las Ventas fue la que más gloria le dio allá por los años 50 y 60, donde se erigió en figura del toreo gracias a las nueve puertas grandes de Madrid.

  • Siempre se le recordará por despachar en apenas 80 minutos seis toros en solitario, de la ganadería de Barcial, a los que, además, cortó un total de siete orejas.

Muere el torero Gregorio Sánchez a los 86 años


ABC, 23/06/2017
El matador de toros toledano Gregorio Sánchez ha fallecido hoy a los 86 años en su domicilio por causas naturales, según han informado hoy a Efe fuentes de la familia.

Su hija mayor, Silvia, ha señalado que ha muerto alrededor de las 19:15 horas en su casa de Galicia, donde residía junto a su mujer desde que se jubiló en la escuela taurina de Madrid, hace tres años, y donde en los últimos años se ha ido apagando «como una vela» hasta el día de hoy.

Aún no se conoce dónde se instalará la capilla ardiente, o si sus restos se trasladarán a Madrid, pues la última voluntad del maestro de Santa Olalla era que le incinerasen y esparcieran sus cenizas sobre el albero de Las Ventas.


La plaza de la madrileña calle de Alcalá fue la que más gloria le dio allá por los años 50 y 60, donde se erigió en figura del toreo gracias a las nueve puertas grandes de Madrid que logró en su carrera, más una más como novillero.

Siempre se le recordará por despachar en apenas 80 minutos seis toros en solitario, de la ganadería de Barcial, a los que, además, cortó un total de siete orejas.

Fue en la entonces tradicional corrida a beneficio del Montepío de Toreros del 19 de junio de 1960 cuando Gregorio Sánchez se instauró definitivamente en la cúspide del toreo de la época, lo que llevó a ser líder del escalafón durante dos temporadas (1957 y 1958).

Pero antes había pasado muchas penurias, en la posguerra, donde vio como siete de sus once hermanos fallecían, además de su padre, que fue fusilado. Entonces encontró en el toro la vía de escape para huir del hambre y la miseria.

Su debut en público tuvo lugar en 1948, cuatro años más tarde debuta con picadores en Guadalajara, presentándose en Madrid, primero en Vista Alegre, en 1953, y después en Las Ventas, en 1954.

El 1 de abril de 1956 toma la alternativa en Sevilla, de manos de Antonio Bienvenida y en presencia del mexicano Joselito Huerta, y en junio del mismo año la confirma en Madrid, la primera de las muchas tardes de gloria que dio en el ruedo capitalino, donde toreó 50 corridas de toros, logró 39 orejas, además de ser uno de los pocos toreros en lograr cuatro apéndices en una misma tarde.

Tras 18 años de matador de toros decide retirarse en 1973, matando otros seis toros en solitario en Madrid, pero su vinculación a la actividad no cesó al convertirse en uno de los profesores de la escuela taurina de Madrid, donde trabajó hasta su jubilación, y cuyo mayor éxito fue el ser uno de los valedores fundamentales de Julián López el Juli, entre otros muchos.

Su poso como torero de corte clásico y dominadoras formas quedan ya para el recuerdo. El año pasado se descubrió en la plaza de toros de la capital un azulejo que homenajeaba «sus nueve puertas grandes en Las Ventas y su magisterio impartido en la escuela taurina de Madrid», un acto al que ya no pudo asistir y al que acudieron sus hijos.

Monumental de Las Ventas 1 de Mayo de 1966
Gregorio Sánchez, Andrés Vázquez, y Mondeño