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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 10 de febrero de 2017

El estadio Santiago Bernabéu no tiene campanario, señor Gaspart / por Juan Manuel Rodríguez



El estadio Santiago Bernabéu es una propiedad privada cuyos dueños son los socios del Real Madrid. Sólo los socios del Real Madrid pueden decidir qué se hace y qué no se hace, a quién se le presta y a quién no, el campo en el que juega habitualmente su equipo. Y el cien por cien de los socios del Real Madrid no quieren que en su campo juegue una final de la Copa del Rey un equipo cuya afición disfruta pitando el himno nacional e insultando al Rey de España.

El estadio Santiago Bernabéu no tiene 
campanario, señor Gaspart

Juan Manuel Rodríguez
La clave de todo el lío del aplazamiento del partido de Balaídos estaba en el adjetivo "profesional". Hablamos de fútbol profesional, jugado por profesionales, que lo son porque cobran dinero y porque la gente paga por verlos jugar; fútbol profesional regido por normas profesionales. En la cesión de un estadio, en concreto el Bernabéu, para la disputa de un partido, en el caso que nos ocupa la Copa del Rey, el concepto clave es "propiedad privada": "Los derechos de las personas y empresas de obtener, poseer, controlar, emplear y disponer de, y dejar en herencia, tierra, capital, cosas y otras formas de propiedad". 

El estadio Santiago Bernabéu es una propiedad privada cuyos dueños son los socios del Real Madrid. Sólo los socios del Real Madrid pueden decidir qué se hace y qué no se hace, a quién se le presta y a quién no, el campo en el que juega habitualmente su equipo. Y el cien por cien de los socios del Real Madrid no quieren que en su campo juegue una final de la Copa del Rey un equipo cuya afición disfruta pitando el himno nacional e insultando al Rey de España.

Esto, que lo entiende cualquiera que tenga dos dedos de frente, e incluso dedo y medio, no lo comprenden algunos directivos y ex directivos del Fútbol Club Barcelona, empeñados una y otra vez en jugar con el nombre del Bernabéu para, según parece, forzar al Madrid a decir que "no", dejando, según algunos, mal al club blanco. No, hombre, no; quien queda mal es aquel que consiente que aficionados suyos piten el himno nacional e insulten al Rey Felipe VI y no quien, sabedor de que eso va a ser así, se niega, por patriotismo y por decencia, a que en su campo sucedan esas y otras cosas peores. Joan Gaspart dice que si viviera Santiago Bernabéu dejaría el campo para que se jugara la final; yo, sin embargo, opino todo lo contrario. Pero como, desafortunadamente, no podemos consultar al presidente muerto habrá que hacerlo al vivo, y el presidente vivo tiene claro que en el Bernabéu no va a jugar el Barça. Al menos no este Barça secesionista y antiespañol.

Sin embargo, lo que menos ha llamado la atención de las palabras de Gaspart, que siempre se dirige al Real Madrid en un tono bastante chulesco, es quién las pronuncia. Joan Gaspart, que es un antimadridista de tomo y lomo, es vicepresidente de la federación española de fútbol, que es el organismo que controla a los árbitros. En una Liga seria, Javier Tebas no diría cosas como las que dijo el miércoles; en una federación seria, uno de sus vicepresidentes no se referiría a uno de sus asociados como lo ha hecho Juan Gaspart. 

Ni Liga seria ni federación seria. Nadie serio.´Para colmo, aquí pasa como con aquella anécdota de Napoleón. Tenía previsto cruzar el Emperador por un pueblo de Zaragoza y, a tal efecto y con el objetivo de prepararlo todo, se adelantó uno de sus Generales, que se dirigió al alcalde en cuestión: "Cuando cruce por el pueblo Su Excelencia El Emperador deberán sonar todas las campanas", le dijo. Así que llegó el día previsto y, sorprendentemente y pese a las instrucciones del día anterior, Napoleón cruzó el pueblo en absoluto silencio. No se oyó nada. Indignado, el General llamó al alcalde: "¿No le dije que cuando Su Excelencia atravesara el pueblo tenían que sonar todas las campanas"?... "Sí señor", respondió el alcalde; "¿Entonces?", preguntó de nuevo el General, "¿por qué no han sonado?"... A lo que el alcalde, muy serio, contestó: "Podría darle a usted, General, mil razones pero me quedaré con la primera de todas: en el pueblo no tenemos campanario". Supongo que el Real Madrid podría dar mil razones pero se quedará con la primera: para que la final se juegue en el Bernabéu, el club blanco debería solicitarlo oficialmente a la federación que vicepreside Gaspart, y eso no va a pasar ni en esta vida ni en la otra. En resumidas cuentas: el Bernabéu no tiene campanario.