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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 15 de febrero de 2017

JOSELITO EN 1917, CUMBRE DEL TOREO / por José María Sánchez Martínez-Rivero



"...Joselito el Gallo se irguió y me respondieron a la par su orgullo y su conciencia de artista:

-Yo soy el mejor, Felipe, ¡el mejor! Pero esta tarde ese “jorobao” ha toreado como el que inventó el toreo..."



JOSELITO EN 1917, CUMBRE DEL TOREO.


José María Sánchez Martínez-Rivero
Febrero de 2017, en Collado Villalba.
Hace 100 años, Gallito o también Joselito realizó la que fue su mejor temporada. Toreó 101 tardes –otros autores las cifran en 103- en las que compitió con su amigo y rival Juan Belmonte en un total de 67 corridas. Nosotros poseemos las estadísticas de la temporada 1917 y estas suman 101 tardes.

Comenzó la temporada el 19 de marzo en Barcelona alternando con su hermano Rafael y Juan Belmonte. Se dice que la faena al quinto toro de Saltillo fue excepcional y quizá una de las mejores de su vida torera. Nos referiremos a ella más adelante.

El 29 de abril en Granada estoquea toros de Felipe Salas en solitario.

En Sevilla y en la corrida de la Prensa –antes también se celebraba en la Maestranza, además de Madrid- estoqueando toros de Murube junto a Rafael El Gallo y Juan Belmonte obtiene un triunfo memorable. Cortó cuatro orejas.

El día 30 de mayo ya en Madrid y en corrida de la Prensa, actúa al lado de Rafael El Gallo, Curro Martín Vázquez y Juan Belmonte.

Esta inmensa figura no desdeñaba torear, en plazas de primera, estoqueando seis toros. En Barcelona, el 3 de junio, mata seis ejemplares de Albaserrada y uno de Antonio Pérez. Como único espada lo hizo también en Granada, Sevilla y Málaga. 

En este mes de junio de 1917 se presenta en Madrid dos tardes. La primera el día 5 y la segunda el día 21 –corrida del Montepío- ante ganado de Veragua y Concha y Sierra. Le acompañan en el cartel, El Gallo, y Juan Belmonte el día 5 y Gaona y Belmonte el día 21. 

Sevilla le ve lidiar en solitario toros de Carmen de Federico el día 24 terminando así el mes de junio.

Esta gran figura era base en todas las ferias importantes si el empresario quería llenar la plaza. Así del 7 al 11 de julio torea cinco tardes en Pamplona. Igualmente, junto a Juan Belmonte, y entre los días 25 al 29 de julio, actúa en Valencia. Los toros fueron de Carmen de Federico, Concha y Sierra, Miura, Pablo Romero y Esteban Hernández, ganaderías “cómodas”; pero todo lo contrario. 


San Sebastián tres tardes.

Feria de Bilbao del 22 al 25 de agosto. Es contratado tres tardes. Son sus compañeros de terna, Belmonte, El Gallo, Gaona y “Cocherito de Bilbao”. Toros de Santa Coloma, Gamero Cívico y Pablo Romero.

No podía faltar Joselito a la feria de Linares donde torea el 28 toros de Santa Coloma al lado de Juan Belmonte y el 29 lidia ganado de Urcola con Belmonte y Saleri.

Siguen actuaciones en El Puerto de Santa María –mano a mano con su hermano Rafael-, Marchena, Valdepeñas, Huelva Cabra y Albacete.

Salamanca, feria importante: tres tardes. Con Gaona –figura del toreo mexicana-, compite en dos corridas. Belmonte, Juan Silveti y Angelete son sus otros compañeros. Ganado de Veragua, Alipio Pérez Tabernero y Miura.

Valladolid, tres tardes. Feria del Pilar: estoquea cuatro corridas de toros. Las cuatro con Juan Belmonte. Otros compañeros fueron Fortuna y Saleri. Destacar que el diestro de Gelves llegó a torear en San Martín de Valdeiglesias el día 4 de octubre. El 19 lidia en Jaén, cerrando la temporada el 21 de octubre en Málaga, lidiando, en solitario, toros de Veragua, solo pudo matar cinco por haberse descordado el tercero de la tarde. 
  • ¿Qué pasó el 19 de marzo en la Monumental de Barcelona con el diestro Joselito? El revistero Don Quijote –seudónimo de don José Díaz de Quijano- relata la faena en estos términos:

Cerca de mí estaba un belmontista entusiasta, incondicional de Belmonte; un antigallista -¿por qué no decirlo?-, y cuando rodó el saltillo, yo vi cómo aquél buen aficionado lloraba de emoción voceando que aquello era lo más grande que podía verse. 

Joselito el día de San José en Barcelona hizo la mejor faena de su vida. Yo he voceado a los cuatro vientos la excelsitud de esa faena; y aún no he acabado. Este es el antigallismo que pretenden ver en mi determinados gallistas recalcitrantes.

Estoy seguro de que esa faena la hace Belmonte en vez de Joselito, y esos gallistas se muerden la lengua, si no le ponen peros y reparos... Por lo menos hubieran salido diciendo que sí, que la faena había sido buena, pero que a ellos no les había gustado, porque fue corta, poco variada, monótona, sin adornos y alegrías artísticas del toreo de los Gallos...


¡Soberana faena la de Gallito con el quinto Saltillo!

De lo más grande que yo recuerdo; desde luego, la más acertada que ha hecho José Gómez Ortega...


Se sentó el maestro en el estribo y sin levantarse, sin moverse, sin enmendar la pulgada su posición, dio tres pases con la derecha –alto, de pecho y alto -y otro de pecho, ya levantado, tan ligados los cuatro, tan emocionantes, que el público se puso de pie.

Joselito se había pasado la muleta a la mano izquierda y dio un soberbio natural, un ayudado por alto y tres naturales en redondo, tan clásicos, tan prodigiosos, que no puede pedirse más. Uno de ellos, sobre todo, fue tan largo, tan completo, que el toro describió casi un círculo entero en torno al torero erguido, inmóvil, majestuoso.

Nótese que en esta excepcional faena no hubo un solo adorno, ni un molinete, ni un rodillazo, ni un toquecito de pitón; y, sin embargo, enloqueció al público. 

¡Cómo que el toreo auténtico es lo más hermoso! Esta faena quedará –entre gallistas y no gallistas- como la más grande que hasta ahora ha hecho aquí Joselito.

Torero de asimilación, torero no genial, pero si enorme. Gigantesco, Joselito –aunque no quieran reconocerlo determinados joselistas- se está asimilando al toreo rondeño, el de Belmonte; y desde hace un par de años, sin perder su personalidad de torero largo, completo y sevillano –de la escuela sevillana-, está prodigando el toreo clásico, menudeando faenas como esta, que a pesar de ser tan clásica, tan sobria y... belmontina, ha entusiasmado a los gallistas tanto como a mí... a mí.

Hay que resaltar que a Don Quijote el aficionado de esa época le tenía por belmontista. Amante del toreo bueno no tuvo reparos en reconocer la inmensidad de Joselito y ser crítico imparcial. 

Joselito, era un torero de valor probado, con un conocimiento extraordinario del toro y de los terrenos del mismo, que solo sufrió siete percances, incluido el de Talavera. La cornada más grave fue la que infirió un toro de Benjumea, en Madrid, el primero de mayo de 1919 de 16 centímetros en el muslo derecho.

Sólo un año después (el 2 de julio de 1918) Joselito mejoraba la faena del Saltillo, también en Barcelona pero esta vez en la plaza de las Arenas, ante un toro de Medina Garvey al que toreó a base de naturales en redondo.
Estaba naciendo el toreo moderno.

  • De su pundonor y profesionalidad da idea lo que Felipe Sassone, en El Ruedo, número 61 de fecha 23 de agosto de 1945 escribe de lo que opinó Joselito tras una monumental faena realizada por Belmonte:

En una ocasión, era al principio de la reñida competencia, después de una tarde triunfal, en que Joselito había toreado como mandan las reglas más puras y clásicas del toreo, y Belmonte había toreado como le dio la gana, y el público había aplaudido más a Belmonte, que a Joselito fui a ver a éste y lo hallé, prisionero voluntario en su casa, con los ojos encendidos de llorar. El pundonor, el amor propio, la codicia de aplausos de Joselito, sabio entre los sabios en ciencia del toreo, era algo inenarrable e inconcebible.

-Pero, ¡cómo es posible! –exclamé-, ¡No saben lo que ven! Ese hombre es un loco, un codillero, está a merced del toro; Guerrita tenía razón cuando dijo: “Hay que aligerarse pa verlo” Y no se equivocó. Los toros no le han matado; pero lo cogen todos los días. Es una cuestión de suerte. Pues los toros lo cogen; eso es lo que Guerrita quería decir. ¡Eso no es torear!

Joselito el Gallo se irguió y me respondieron a la par su orgullo y su conciencia de artista:

-Yo soy el mejor, Felipe, ¡el mejor! Pero esta tarde ese “jorobao” ha toreado como el que inventó el toreo.


¡Ese jorobado! Dentro de un elogio del maestro de Gelves que luego acompañaría a él mismo a la Historia del Toreo como los dos mejores de su época. El término era cariñoso pues fuera de la plaza eran grandes amigos.