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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 4 de febrero de 2017

NO a la inmigración ilegal / por Rafael Comino Delgado



Por tanto en el grupo de los que huyen de la muerte como en el de los que huyen de la cárcel y de la miseria, lo que también hay que hacer es ir allí, los demócratas, los defensores dela libertad, como decíamos con mandato legal, poner orden, quitar a los dictadores, a los asesinos, implantar justicia, orden, educarles, enseñarles a trabajar, a vivir en paz y orden.


NO a la inmigración ilegal

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Los inmigrantes se pueden dividir básicamente en tres grandes grupos: 
a) Los que se van de su país huyendo del hambre, buscando una vida mejor (caso de muchos países africanos) 
b) Los que huyen de la muerte, pues si se quedan corren gran riesgo de ser asesinados (caso de Siria).
c) Los que huyen de la falta de libertad, de la miseria, de la cárcel, de la dictadura (caso de Cuba, Corea el Norte, Venezuela). Hay algunos otros inmigrantes por causas diversas pero son muchos menos.

En todos los casos es comprensible que las personas quieran irse de donde viven, buscando mejorar su situación y vivir dignamente. Ahora bien este asunto merece un análisis muchísimo más profundo que simplemente recurrir a la sensibilidad y caridad humanas, que están muy bien, pero que tal vez no resuelven el problema, sino que al contrario lo agravan, al menos en mi opinión, por ello nos declaramos totalmente contrarios a la inmigración ilegal.

Entendemos que en cualquiera de los tres grupos mencionados, si aceptamos la inmigración masiva estamos favoreciendo a los gobiernos, en los países de donde huyen los desdichados emigrantes. 

En los países donde hay hambre también hay gobernantes dictadores, sátrapas, que se están enriqueciendo a costa de someter a la población a una pobreza extrema, y si se va parte de esa población, más ricos se harán los que mandan y menos problemas tendrán. Creemos que lo que debe hacerse en estos países es ir a allí (los países desarrollados), con mandato legal de la ONU (si la ONU se convierte en un organismo respetable, pues ahora no lo es), poner orden y justicia, enseñarles a trabajar y explotar sus riquezas, que suelen ser inmensas.

Si nos referimos a los que huyen de la muerte, la situación es parecida. Al irse los que se oponen a los que están asesinando a quien piensa diferente, al final solo quedarán los que les apoyan y así pueden seguir viviendo en la opulencia, sin enemigos, sin nadie que les lleve la contraria. Al fin y al cabo es el ideal de los que masacran a la población disidente.

En el caso de países como Cuba, pues ocurre más o menso igual. Si se van los oponente al régimen comunista, allí solo quedarán sus partidarios afianzando aun más su poder y su enriquecimiento.

Por tanto en el grupo de los que huyen de la muerte como en el de los que huyen de la cárcel y de la miseria, lo que también hay que hacer es ir allí, los demócratas, los defensores dela libertad, como decíamos con mandato legal, poner orden, quitar a los dictadores, a los asesinos, implantar justicia, orden, educarles, enseñarles a trabajar, a vivir en paz y orden.

Lo contrario, es decir, aceptar la inmigración ilegal conducirá a que dentro de unos cuantos años, en Europa o en América, tendríamos exceso de población sin trabajo, exceso de delincuentes, porque de algo tienen que vivir, y los países que ahora están a la cabeza del desarrollo y riqueza estarían lo mismo que ahora están los que generan emigración, por tanto todos en la miseria.

Por todo ello nos declaramos totalmente contrarios a la inmigración ilegal y favorables a que los países del primer mundo vayan a los que generan la emigración y pongan orden, justicia y enseñen a trabajar, a vivir mucho mejor, en paz, explotando sus muchos recursos, como es el caso de toda África. Permitir la inmigración ilegal masiva conducirá a la pobreza y desorden general.