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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 6 de febrero de 2017

Paga el Real Madrid y la Liga se cae a pedazos / por Juan Manuel Rodríguez

Anda por ahí circulando desde hace dos días un informe técnico demoledor acerca de la situación de un campo que se cae literalmente a trozos.

¿Cómo va a ser la mejor Liga del mundo una que hasta última hora de la tarde del sábado mantiene en vilo al líder de la competición, que no sabe si debe madrugar o no el domingo para disputar un partido que puede valer un campeonato? ¿Cómo va a tomar alguien en serio al presidente de una competición que no da la cara en un asunto tan grave? Y, por cierto, ¿dónde estaba Villar? ¿Dónde está?...

Paga el Madrid y la Liga se cae a pedazos

Pido perdón por un tuit que, nada más conocer el aplazamiento del Celta-Real Madrid debido al desprendimiento de parte de la cubierta de Balaídos como consecuencia del fuerte viento, publiqué el sábado. Rezaba, más o menos, así: "Si no tienes un campo de Primera, a lo mejor debes jugar en Segunda, ¿no?"... Insisto, pido perdón; pido perdón a Levante, Girona, Cádiz, Tenerife, Getafe, Lugo, Oviedo, Valladolid, Numancia, Reus, Sevilla Atlético, Zaragoza, Elche, Alcorcón, Huesca, Rayo, UCAM, Córdoba, Mallorca, Almería, Mirandés y Gimnástic: no hay aficiones de primera, segunda o tercera y nadie se merece que le caiga encima un cascote porque los responsables de tener el campo en condiciones no han hecho correctamente su trabajo.

Eso es lo que pasa con el desastroso estado del estadio de Balaídos, que el propietario no hizo su trabajo. Anda por ahí circulando desde hace dos días un informe técnico demoledor acerca de la situación de un campo que se cae literalmente a trozos; no es un informe de ayer o de la semana pasada, no, sino de diciembre de 2013. Así que, por fas o por nefas, el propietario, o sea el Ayuntamiento, lleva consintiendo más de 3 años que las vidas de los aficionados que van a ver los partidos del Celta corran un serio peligro y pendan, nunca mejor dicho, de un hilo, un hilo mal colocado. Quizás por eso apareciera al minuto Abel Caballero, ex ministro con González y alcalde de la ciudad desde 2007, echándole la culpa al empedrado y, por supuesto, al PP; y, ya puestos, erigiéndose en el Superman de Vigo que vela por la seguridad de sus conciudadanos cuando es justamente al revés. Políticos.

Como los Lannister, el Real Madrid siempre paga sus deudas. Pagó la del lío de la inscripción de Cherhysev, y aún cuando la cosa no estaba del todo clara, saldó sus cuentas con la eliminación copera. Pagó, estando todo aún menos claro, con la imposibilidad de fichar en el mercado de invierno tras el asunto de los menores de edad. Cuando la hace, el Madrid la paga; y, cuando las hacen los demás, también las paga el Real Madrid. Sin encomendarse ni a la federación ni a la Liga, Caballero aplazó sine die el partido y el Celta, que tiene la obligación de contar con un campo alternativo para situaciones de emergencia, dio la callada por respuesta. El alcalde ganaba votos, el Celta ganaba tiempo de descanso para las semifinales de Copa y el Real Madrid pagaba las cuentas tanto de uno como de otro. Barra libre.

¿Cómo va a ser la mejor Liga del mundo una que hasta última hora de la tarde del sábado mantiene en vilo al líder de la competición, que no sabe si debe madrugar o no el domingo para disputar un partido que puede valer un campeonato? ¿Cómo va a tomar alguien en serio al presidente de una competición que no da la cara en un asunto tan grave? Y, por cierto, ¿dónde estaba Villar? ¿Dónde está?... Esto, señoras y señores, es fútbol profesional, y hay mucho dinero y muchas ilusiones en juego. Antes decía que no hay aficionados de primera y de segunda pero no es cierto: a la afición del Real Madrid la tratan siempre como a una afición de segunda y eso es así porque al Real Madrid le ningunean, como si sus jugadores no sangraran cuando les pinchan.

Sólo un indigente intelectual puede pensar en serio que el club blanco antepone sus intereses al riesgo que puedan correr unos operarios tratando de arreglar la cubierta con vientos de 133 kilómetros por hora; la historia del Real Madrid va justo en la dirección contraria y da muestras a diario de su solidaridad y fair play. Lo que no quiere de ningún modo el Real Madrid es tener que pagar también las cuentas de otros, se llamen Abel, Caín o Matusalén, y salir encima mal parado. Pase lo que pase, encuentren o no fechas para disputar el partido, Abel Caballero gana, el Celta sale beneficiado, el Real Madrid perjudicado y la Liga notablemente dañada. Ocurra lo que ocurra, el sábado a las 2 de la tarde se adulteró la competición, que no sólo no puede presumir de ser la mejor sino que cada día que pasa se asemeja más a un torneo de verano entre solteros y casados.